Berlín. Alemania se prepara para pasar página el próximo domingo a 16 años de poder de Angela Merkel en unas ajustadas elecciones legislativas que hacen prever largos meses de negociaciones para encontrar un sucesor a la canciller conservadora.

Los comicios abren una nueva etapa política en Alemania y serán seguidos con gran atención en Europa ante la importancia política y económica de este país en la Unión Europea.

Pocas veces la incertidumbre ha sido tan elevada en este país antes acostumbrado a un sistema bipartidista que, casi con toda certeza, necesitará una alianza entre dos o incluso tres formaciones para gobernar.

Un último sondeo publicado el martes situaba en cabeza a los socialdemócratas liderados por el ministro de Finanzas Olaf Scholz, con un 25% de intención de voto, por delante de la CDU con un 22%, con el impopular Armin Laschet como candidato. Los Verdes bajaron un punto al 16% y los Demócratas Libres (FDP)  y la extrema derecha de AfD cuentan con el 11 por ciento.

Esta elección puede comportar un duro revés para los conservadores de Merkel que, hasta ahora, siempre habían superado el 30% de votos en unas legislativas.

Su nuevo líder, Armin Laschet, no ha conseguido llenar el hueco de la todavía popular canciller. Las mortíferas inundaciones de mediados de julio en el oeste del país, que castigaron a Renania del Norte-Westfalia, hundieron más su popularidad.