Bogotá. Manuel Ricardo Cristopher Figuera estuvo al frente del temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), los servicios de inteligencia del régimen de Nicolás Maduro. Participó en la conspiración para derribarlo el 30 de abril, pero el intento fallido lo hizo viajar a Colombia. Desde el lunes pasado se encuentra en Estados Unidos.

Figuera había comenzado a investigar las denuncias sobre una compañía creada por un asistente de Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente, de 29 años edad.

La compañía funcionaba como un monopolio cuyo cliente principal era el banco central de Venezuela; la empresa compraba oro muy barato a mineros del sur del país y lo vendía carísimo. Gran negocio.

Figuera estaba listo con la información para llevársela al presidente, pero un asistente personal de Maduro le avisó que no lo hiciera.

Así fue como Figuera descubrió una trama de lavado de dinero que involucraba al entonces vicepresidente Tareck el Aissami, ahora ministro de Industria en el gobierno de Maduro, y quien también ha sido blanco de sanciones por parte de Estados Unidos por delitos de narcotráfico.

El Aissami ha negado públicamente cualquier delito. Ni él ni los otros funcionarios nombrados por Figuera para este artículo respondieron a las solicitudes de comentarios enviadas al Ministerio de Comunicaciones de Venezuela por parte de The Washington Post.

Figuera comenta que a través de información de inteligencia supo que grupos ilegales estaban operando en Venezuela con la protección del gobierno. Entre ellos se encontraban miembros del grupo guerrillero colombiano del Ejército de Liberación Nacional, activos en áreas mineras en el sur del estado de Bolívar y que prometían proporcionar una primera línea de defensa en caso de que los extranjeros invadieran Venezuela.

El grupo terrorista Hezbolá tenía operaciones en Maracay, Nueva Esparta y Caracas, aparentemente orientados a actividades comerciales ilícitas para ayudar a financiar operaciones en el Medio Oriente.

“Me topé que los casos de narcotráfico y de la guerrilla no debían ser tocados”, dijo Figuera.

Ejército personal

Cristopher Figuera recuerda el contenido de una reunión con Iris Varela, la ministra de Prisiones de Maduro, y Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa del dictador. Varela exigió 30,000 rifles para formar a su propio ejército.

“Ella dijo que había entrenado a prisioneros varones”, dijo Figuera. “Que ella era su comandante”.

Maduro, por su parte, prácticamente sólo confía en cubanos; tiene entre 15 a 20 para su seguridad personal, algunos de ellos son guardias militares, expuso Figuera. Pero tres cubanos, llamados psicólogos, se desempeñan como asesores especiales que analizan los discursos de Maduro para evaluar su impacto público.

Figuera veía a Maduro varias veces a la semana en las reuniones del gabinete. Cuando buscó una reunión personal este año, le dijeron que pasara junto a Aldo, un cubano. “Soy su jefe de Inteligencia, ¿y tengo que pasar por un cubano para poder reunirme con él?”.

Los cortes de energía en todo el país paralizaron a Venezuela en marzo. En una ocasión, Figuera y otros altos funcionarios estaban en una reunión con Maduro cuando Raúl Castro llamó, dijo Figuera. Maduro llevó el teléfono a un rincón de la sala de juntas para hablar con el expresidente cubano.

Cuando terminó la llamada, dijo Figuera, Maduro parecía aliviado. Castro había prometido enviar un equipo de técnicos cubanos para ayudar a resolver el problema.

“Raúl Castro es como un consejero de Maduro”, manifestó Figuera.

La maleta secreta

En abril, Cristopher Figuera entregó un mensaje a Maduro en una maleta cerrada. Sólo él y Maduro tenían el código. En el interior había una hoja en la que describía la situación del país como deplorable y sugirió nuevas elecciones.

Maduro le envió un mensaje de texto al día siguiente.

“Me llamó cobarde, derrotista”, dijo Figuera. “Ahí fue cuando supe que tenía que actuar”.

Figuera fue el carcelero de Leopoldo López. Así que no tuvo problema de liberarlo para participar el 30 de abril en el intento de sacar al dictador del Palacio de Miraflores. No se pudo.

  • Figuera envió una maleta a Maduro con un mensaje describiéndole la situación del país como reprobable y le sugirió que organizara elecciones.
  • Iris Varela, ministra de prisiones, solicitó 30,000 rifles para formar a su propio ejército.
  • Uno de los hijos de Maduro tiene una empresa que le vende oro al banco central de Venezuela.
  • Células del ELN colombiano y de Hezbolá operan en Venezuela sin el mayor de los problemas. Figuera tenía prohibido realizar operaciones en contra de ellas.