Tras dos tiroteos ocurridos el pasado fin de semana en Estados Unidos, el presidente Donald Trump viajó este miércoles 7 de agosto a El Paso, Texas, después de visitar Dayton, Ohio, para consolar a las víctimas, en medio de protestas que denuncian su retórica antiinmigración y lo acusan de atizar la violencia.

En El Paso, donde un 83% de la población es latina, Trump se reunió junto a su esposa Melania, y lejos de las cámaras, con las víctimas y sus familiares, así como con el personal médico del Hospital Universitario.

El presidente estadounidense afirmó que hubo muchos héroes durante el tiroteo masivo del sábado pasado en el Walmart del centro comercial Cielo Vista en El Paso, que dejó un saldo de 22 muertos, entre ellos ocho mexicanos.

Trump realizó sus declaraciones en el Centro de Operaciones de Emergencia de esta ciudad texana, donde, además, felicitó al oficial del ejército Glendon Oakley Jr., quien salvó a varios niños que se encontraban al momento del ataque realizado por Patrick Crusius.

Asimismo, el mandatario reconoció el trabajo del jefe de policía de El Paso, Greg Allen; del administrador de la ciudad, Tommy González; el jefe del Departamento de Bomberos, Mario D'Agostin, y del agente especial de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) en El Paso.

Trump felicitó además a la directora de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en el puerto de Tornillo, Donna Sifford, quien estaba de compras en su día libre cuando el hombre armado entró en la tienda, de acuerdo con el diario local El Paso Times.

Sifford y otras personas son señaladas por haber salvado la vida de Chris Grant, un hombre de 50 años que recibió un disparo mientras tiraba artículos al autor del tiroteo en un intento por distraerlo.

 

"Hiciste un buen trabajo. Sabes lo que estabas haciendo", manifestó el presidente a Sifford.

"Quiero agradecerles a todos nuevamente. El trabajo que hicieron fue increíble", sostuvo Trump, quien antes visitó el Centro Médico de la Universidad de El Paso, donde se reunió con familiares de las víctimas del tiroteo.

En ese lugar, decenas de personas lo esperaron con pancartas que decían "Haga algo", en tanto manifestantes inflaron un bebé inflable en pañales y con el rostro de Trump con el siguiente mensaje: "Deje de ser un bebé y enfréntese a la NRA", en referencia a la Asociación Nacional del Rifle, que rechaza cualquier control al acceso, tenencia y porte de armas de fuego.

Otros manifestantes acudieron para apoyar a Trump, una muestra del dividido panorama que enfrenta Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.

Retórica y política

Antes de despegar rumbo a Dayton, Trump dijo que su "retórica" une a las personas.

Pero los opositores de Trump le endilgan haber inspirado al atacante de El Paso con sus discursos contra los inmigrantes, a los que acusa de provocar una "invasión".

El expresidente demócrata Joe Biden, que encabeza la carrera demócratas por la candidatura para competir contra Trump en 2020, acusó al mandatario de "encender la llama del supremacismo blanco".

"Tenemos un presidente con una lengua tóxica que ha abrazado públicamente y sin disculparse al odio, al racismo y la división como estrategia política", dijo.

El precandidato demócrata Beto O'Rourke, oriundo de El Paso, señaló que Estados Unidos había estado ignorando que el racismo, la intolerancia y el odio siempre habían estado presentes.

"Durante la mayor parte de nuestra historia reciente, siempre han estado ahí, fluyendo subterráneamente y con este gobierno han salido abiertamente y vienen directamente del presidente Trump", dijo el político demócrata.

Al ser preguntado por esas críticas, Trump replicó: "No deberían estar haciendo política hoy".

El director de medios de Trump, Dan Scavino, dijo en Twitter que el presidente había sido tratado como "una estrella de rock" en Dayton.

La Casa Blanca, que mantuvo apartadas a las cámaras alegando que no querían transformar la visita en una sesión de fotos, publicó sus propias imágenes del presidente con médicos, policías y víctimas.

Mayor control

Las masacres perpetradas por atacantes que actúan en solitario son habituales en Estados Unidos, donde las armas son fáciles de obtener legalmente.

Los defensores más acérrimos del derecho a portar armas mantienen desde hace mucho tiempo que las tragedias no son más que eventos aleatorios.

Trump dijo a los periodistas que tanto él como los líderes del Congreso apoyan un cambio en la legislación para impedir que personas con problemas mentales porten armas, imponiendo mayores controles.

Pero se pronunció en contra de prohibir la venta de fusiles de asalto, como las armas semiautomáticas que fueron utilizadas por los atacantes en las matanzas del fin de semana.

"Les puedo decir que no hay un apoyo político para eso en este momento", dijo antes de viajar a Dayton.