Más de 80 rebeldes y civiles sudaneses murieron cuando insurgentes atacaron un campo ganadero en el sur de Sudán, dijo el martes el Ejército, en el último episodio de violencia que empaña los preparativos para la independencia de la región.

Los habitantes del sur de Sudán, una región productora de petróleo, votaron abrumadoramente a favor de la secesión en un referendo en enero, prometido en un acuerdo de paz de 2005 para terminar con décadas de guerra civil con el norte.

Los festejos por la independencia han sido afectados por una ola de violencia tribal y enfrentamientos entre el Ejército del sur y milicias renegadas.

Analistas advierten que si la seguridad se deteriora aún más el subdesarrollado sur, una región de aproximadamente el tamaño de Francia, podría volverse un Estado fracasado y desestabilizar a toda la región.

Líderes del sur, donde la mayoría son creyentes cristianos y tradicionales, han acusado a Jartum de respaldar a los rebeldes para desestabilizar la región y mantener el control de su petróleo.

El norte mayormente musulmán ha rechazado las acusaciones, igual que han hecho muchas milicias que dicen que haberse rebelando contra lo que consideran un Gobierno autocrático en el sur.

Milicias rebeldes atacaron el domingo un campo ganadero en el estado sureño de Warrap, dijo a Reuters el portavoz del Ejército del sur (SPLA) Philip Aguer.

"Nosotros expulsamos a esta milicia del estado de Unity el 6 y 7 (de mayo). Ellos cruzaron al estado Warrap y atacaron un campo ganadero y mataron a 34 civiles e hirieron a 45", dijo.

"Luego de eso, civiles y policías persiguieron a los milicianos hasta llevarlos a un emboscada y mataron a 48 de ellos", agregó Aguer.

La violencia tribal o rebelde se ha manifestado este año en todos salvo uno de los 10 estados del sur, causando la muerte a más de 1.000 personas, de acuerdo a las Naciones Unidas y cifras del Ejército.

DOCH