Isabel II es una de las personalidades más poderosas y con mayor riqueza de Reino Unido. Más allá de su conocida colección de bolsos y sombreros, la monarca británica es propietaria de una amplia variedad de castillos, como el de Balmoral en las Highlands escocesas, pero también del emblemático hipódromo de Ascot, instalaciones eólicas y de grandes zonas comerciales en algunos de las principales barrios de Londres donde se acaba de estrenar en el novedoso negocio de las saunas detox como arrendadora.

El patrimonio de la reina británica está dividido en dos grandes grupos: aquellos calificados como personales y otros que, si bien son propiedad de la Corona británica, no son gestionados ni por la casa real ni esta recibe todos sus ingresos. Esto hace que sea difícil realizar cálculos sobre su valoración, que rankings como el que realiza The Sunday Times, llegan a cuantificar en 370 millones de libras (412 millones de euros). Otros cálculos, basados en las valoraciones de los bienes propiedad de la Corona elevan la cuantía hasta los 14,300 millones de libras (15,925 millones de euros).

Así, mientras que el castillo de Balmoral y la residencia Sandringham son propiedad privada de la monarca, el resto de bienes están bajo la tutela de The Crown Estate, la hacienda real británica. Este organismo data de 1760, año en el que se acordó que todos los ingresos recaudados a través de estas propiedades se reinvertirían en el Tesoro público. De esa cuantía anual, un 15% va a la reina.

En la última década, The Crown Estate ha aportado al Tesoro británico 2,800 millones de libras, y solo en el último ejercicio fiscal, finalizado el 31 de marzo, ingresó 343.5 millones de libras (382,772 millones de euros), un 4.3% más que en el ejercicio previo. Pero, ¿en qué invierte Isabel II para acumular tanto patrimonio?

The Crown Estate tiene repartidos los activos de la monarca en diferentes zonas del territorio británico. Desde el centro de Londres, a través de relevantes locales comerciales, hasta los terrenos rurales, pasando incluso por el fondo marino.

El grueso del negocio gestionado por The Crown Estate sigue residiendo en el inmobiliario. Destaca la actividad en Regent Street, una de las más relevantes calles comerciales del barrio de West End, y de St. James’s, una de las zonas más exclusivas de la ciudad. En ambos puntos de Londres, se ha apostado por atraer el talento de los jóvenes diseñadores de moda y nuevas aperturas como las saunas de rayos infrarrojos de la marca de cosmética Glowbar.

Sin embargo, la mayor apuesta está en la construcción de un oleoducto en el centro de Londres capaz de abastecer a casi 79,000 metros cuadrados en los próximos cinco años. Otros de los negocios de la reina en la capital británica son la apertura de la nueva tienda insignia de Microsoft a finales de este mes y el lanzamiento de One Heddon Street, un espacio de coworking en el corazón de West End.

Por el contrario, fuera de Londres las inversiones de la Corona no tuvieron la misma evolución. Su cartera se vio penalizada por una caída del 7% en la valoración de las propiedades por la desaceleración del comercio minorista. Para hacer frente a esta ralentización, la mejor baza de The Crown Estate ha sido seguir apostando por nuevos centros comerciales.

No obstante, la joya de la corona está en el negocio de la eólica marina, a la que se suma la minería y las infraestructuras. Esta división aumentó su valoración un 14% el año pasado, hasta los 1,600 millones de libras. Los confines de la Reina se extienden por toda Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, pero también se incluyen sus fondos marinos. Estos son arrendados por grupos energéticos para la construcción de turbinas eólicas en alta mar. Gracias a la apertura de tres nuevos parques este año, la capacidad total de sus operaciones ha alcanzado 7.7 GW, potencia capaz de suministrar energía a 6.6 millones de hogares.

El resto de inversiones consiste en la venta de 87.3 millones de activos rurales y en la actividad que se realiza cada año en Windsor. Conocido por su famoso castillo, este Estado ha atraído a seis millones de visitantes y 2.6 millones de libras.