El Papa Benedicto XVI llegó a Cuba ayer, procedente de México, para la segunda etapa de su visita de una semana en América Latina. El presidente Raúl Castro llegó a saludar personalmente al Papa alemán Benedicto XVI antes de la misa que oficiaría en la Plaza de la Revolución de la ciudad.

En su discurso durante la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto, Benedicto XVI manifestó que llevaba consigo las justas aspiraciones y deseos legítimos de todos los cubanos , incluidas las de los presos y sus familiares .

En la víspera de la llegada del Papa, los disidentes denunciaron una ola de arrestos contra los opositores políticos. Pese las reiteradas peticiones, los funcionarios del Vaticano han afirmado que hay pocas posibilidades de que el Papa se reúna con representantes de la protesta del grupo Damas de Blanco durante su visita de tres días.

Benedicto XVI elogió las revividas cooperación y confianza entre la Iglesia y el gobierno comunista de Cuba, pero indicó que hay todavía áreas en las que un mayor progreso puede y debe hacerse , especialmente en relación con la contribución de la Iglesia a la vida pública.

Pero el Pontífice también dio una nota que resonará entre las altas esferas de sus anfitriones comunistas.

Expuso que la ambición y el egoísmo de ciertos poderes han tomado muy poco en cuenta el verdadero bien de los individuos y las familias , y añadió que era imposible continuar en la misma dirección cultural y moral que ha causado la dolorosa situación que muchos sufren .