Tras meses de diatribas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su rival demócrata en la carrera por la Casa Blanca, Joe Biden, se enfrentan este martes 29 de septiembre en su primer debate, para las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos.

Los dos adversarios ya se encuentran a Cleveland, en el estado de Ohio, donde se celebrará el enfrentamiento cara a cara, y el cual será transmitido en vivo por las principales cadenas de noticias de televisión por cable estadounidenses, además de diversos servicios de streaming, y en sitios web de noticias como El Economista.

A 35 días de las elecciones y a horas de un duelo que será seguido por millones de personas alrededor del mundo, vale la pena hacer un breve recuento sobre las condiciones en las que ambos candidatos a la presidencia acuden a este debate.

Donald Trump

Al 45º presidente de Estados Unidos le encantan los reflectores, pero está acostumbrado a estar solo en el escenario, como en sus mitines de campaña.

El expresentador de "reality shows" ha participado en 14 debates políticos en su vida: 11 durante las primarias republicanas en 2015-2016 y tres contra quien fue finalmente su rival, Hillary Clinton.

Ahora, rezagado en las encuestas, debe aprovechar la oportunidad de la cita en Cleveland, Ohio.

Pero él mismo se colocó en una posición incómoda con ataques personales de inusitada virulencia y burlas durante meses sobre el estado de salud física y mental de su oponente, a quien presenta como un anciano un poco perdido, manipulado por su entorno y por "la izquierda radical".

"El Dormido Joe ni siquiera sabe dónde está o qué está haciendo"; "ni siquiera sabe que está vivo", ha dicho sobre el exvicepresidente de Barack Obama, en la política desde hace décadas.

Foto: Reuters

Pero una de las razones por las que ganó hace cinco años las primarias republicanas es que puso el listón muy bajo, insistiendo en que era un novato en la política contra gobernadores y senadores experimentados.

En los últimos días, por lo tanto, ha intentado un espectacular giro de 180 grados en su estrategia.

"El que es el favorito es El Dormido Joe", dijo a principios de esta semana. "Yo soy el que no tiene experiencia, solo he estado haciendo esto durante unos años, él ha estado en la arena por más de 47 años".

Trump podría, de hecho, tener menos experiencia que su oponente: debatió por última vez en octubre de 2016.

Trump teme convertirse en el primer presidente en 25 años en no conseguir un segundo mandato, desde que el republicano George H. W. Bush perdió frente a Bill Clinton en 1992.

La pandemia, que ha dejado más de 204,762 muertos en Estados Unidos, la nominación de una jueza conservadora para la Corte Suprema, el debate sobre el racismo, el balance de las carreras de ambos candidatos y las dudas sembradas por Trump sobre la integridad de las elecciones, son algunos de los temas que están en la agenda.

"Pérdidas crónicas"

A última hora una bomba cayó sobre los republicanos: las revelaciones del diario The New York Times de que Trump pagó sólo 750 dólares en impuestos federales en 2016, el año que ganó la presidencia.

El artículo indicó también que las empresas de Trump sufren "pérdidas crónicas", algo que puede resquebrajar su imagen de poderoso hombre de negocios.

Biden mostró documentos que indican que pago casi 300,000 dólares en impuestos el año pasado. "El pueblo estadounidense merece transparencia de sus líderes y por eso hoy publiqué mis declaraciones fiscales de los últimos 22 años", indicó Biden en Twitter.

Trump perdió también en los últimos meses su principal activo político: una gestión de la economía que llevó al desempleo a mínimos en décadas, pero que quedó devastada por la pandemia que destruyó millones de puestos de trabajo.

El manejo de la emergencia sanitaria tampoco le es favorable, pero Trump -que antes de lanzarse a política fue un popular presentador de televisión- puede remontar los obstáculos con los mismos trucos con los que logró ganar la elección en 2016, a golpe de sorpresas y de romper códigos establecidos.

Joe Biden

Liderando las encuestas y desafiando a un Donald Trump impopular, Joe Biden podría tener todo para ganar en su primer debate este martes con miras a las elecciones del 3 de noviembre. Pero él mismo puede ser su peor enemigo.

Frente a los republicanos que lo presentan como un candidato debilitado, el demócrata Biden puede exhibir su triunfante victoria en las primarias demócratas después de un giro espectacular.

El exmano derecha del primer presidente Barack Obama tuvo que soportar tres primeros fracasos antes de obtener una amplia mayoría en Carolina del Sur, gracias a los votos de los afroestadounidenses, piedra angular de cualquier demócrata que aspire a la Casa Blanca.

La tercera fue la vencida para esta figura de la política tradicional que ya había probado suerte como candidato presidencial en las primarias demócratas de 1988 y 2008.

Sin embargo, el confinamiento por la pandemia de Covid-19 privó a Biden durante meses de explotar su marca registrada: el contacto directo con los votantes.

Foto: Reuters

Si bien ha retomado un ritmo de salidas más sostenido desde finales de agosto, su estricto cumplimiento de las pautas de distanciamiento físico restringe su presencia en el terreno.

Y, según sus detractores, le permite hacer campaña lejos de la gente y evitando preguntas incómodas.

El equipo de campaña de Trump describe sin rodeos al demócrata como un anciano senil. Y el presidente incluso exigió que su rival sea sometido a una "prueba de dopaje" antes del debate.

Esas críticas, sin embargo, podrían terminar siendo favorables a Biden al reducir tanto las expectativas que un desempeño correcto sería aclamado como una gran victoria.

Orgulloso de sus orígenes, Joseph Robinette Biden Jr. nació el 20 de noviembre de 1942 en Scranton, una ciudad de clase trabajadora en Pensilvania.

Su vida estuvo marcada por la tragedia.

"Nunca desaparece", suele decir sobre el dolor que vive en él desde la muerte en 2015 de su primogénito, Beau Biden, de cáncer cerebral.

Otro gran drama marcó el comienzo de su larga carrera política: en 1972, un accidente automovilístico se llevó a su primera esposa y a su pequeña hija, mientras que sus dos hijos, Beau y Hunter, resultaron gravemente heridos.

Recién elegido al Congreso de Estados Unidos a los 30 años, juró como senador al borde de sus camas en el hospital.

Convertido en abogado y cabildero, su hijo menor Hunter Biden obtuvo un salario lucrativo como miembro del directorio de una compañía de gas ucraniana acusada de corrupción mientras Biden era vicepresidente.

La presión de Trump a Ucrania para investigar el pasado de Hunter llevó al juicio político del presidente, aunque fue absuelto.

Biden ha participado 11 debates entre junio de 2019 y marzo de 2020, el último de ellos contra el senador de izquierda Bernie Sanders, un oponente formidable.

Queda una interrogante importante: ¿cómo reaccionará el exvicepresidente demócrata ante Trump?

Si bien la dinámica será diferente en muchos aspectos, el precedente de 2016 estará en la mente de todos.

En un libro publicado tras su derrota en noviembre de 2017, Hillary Clinton recordó su segundo debate contra Trump, en San Luis, Misuri, en octubre de 2016.

"No importa por dónde caminara, él me seguía de cerca, mirándome, haciendo muecas", escribió Clinton en su libro "What Happened".

"Fue increíblemente incómodo. Literalmente me respiraba en la nuca. Se me puso la piel de gallina".

¿Qué hacer en estas circunstancias? Conservar la sangre fría, estar "tranquila, sonriente", o darte la vuelta, mirarlo a los ojos y decirle: "Retrocede, chico malo, lárgate".

La excandidata demócrata dice que eligió la primera opción. Pero enfatiza que a menudo se pregunta si no debería haber optado por la segunda.

Si bien el impacto sobre los comicios es limitado, estos encuentros marcan el ritmo de la campaña desde el primer encuentro televisado entre John F. Kennedy y Richard Nixon, hace 60 años.

El duelo de hora y media comenzará a las 21:00 tiempo del este de Estados Unidos y, debido a la pandemia, los candidatos no se darán la mano.

Los otros dos debates presidenciales están previstos para el 15 y 22 de octubre en Miami, y en Nashville, Tennessee, respectivamente.

Con información de AFP.

kg