Lima. LAS OPCIONES en la elección presidencial peruana de este domingo resultaron poco felices. Enfrentan a la hija de un expresidente encarcelado por los asesinatos masivos de sus escuadrones de la muerte y al hijo de un exoficial del Ejército, quien encabezó una secta que proclamaba la superioridad racial de los indígenas del país.

En esencia, ambos candidatos lucharon contra su pasado, tratando desesperadamente de distanciarse de sus progenitores. Se anticipaba que el resultado sería muy apretado y el premio elevado: al ganador le será encomendada la misión de encabezar una de las economías de mayor ritmo de crecimiento en América Latina.

Se trata de una opereta , aseveró Gustavo Gorriti, un prestigiado reportero investigador.

Keiko Fujimori, de 36 años, es la hija del expresidente Alberto Fujimori, quien huyó del Perú cuando su gobierno se colapsó en medio de un escándalo de corrupción en el 2000. Luego fue encontrado culpable de masivos abusos contra los derechos humanos y de corrupción, por lo que recibió una sentencia de 25 años de prisión.

Su oponente, Ollanta Humala, de 48 años, era Teniente Coronel cuando encabezó una revuelta contra Fujimori. En un fallido intento por alcanzar la Presidencia en el 2006, expresó su admiración por el mandatario venezolano, Hugo Chávez, aunque desde entonces se ha distanciado de él. Un hermano, Antauro Humala, está encarcelado por encabezar su propia revuelta, misma que el propio Humala alentó.

Por su parte, la comunidad de negocios se encuentra atemorizada por la promesa del candidato de lanzar una cruzada contra las empresas multinacionales. Antes de la elección, las encuestas en este país de 30 millones de habitantes mostraban un empate técnico.

Ambos candidatos muestran antecedentes poco propicios y además no están comprometidos con la democracia , enfatizó Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un grupo de política exterior con sede en Washington­. Los peruanos enfrentan una opción electoral muy difícil, muy poco feliz , mencionó.

En la primera ronda de votación en abril, ninguno obtuvo la mayoría y en las encuestas en vísperas de la elección ambos tienen altos índices de desaprobación. Hubo otros tres candidatos, del centro del espectro, pero se nulificaron mutuamente.