Beirut. Tropas del Ejército sirio, apoyadas por tanques y helicópteros, capturaron este sábado una prominente mezquita que estaba en manos de la población en la sitiada ciudad sureña de Daraa, dejando al menos cuatro muertos.

Un día antes, el gobierno del presidente Bashar Assad había lanzado un mortífero ataque para reprimir una revuelta que ya llegó a seis semanas, dejando al menos 65 muertos en la ciudad fronteriza.

Un residente de Daraa, Abdullah Abazeid, dijo que el asalto contra la mezquita duró 90 minutos, durante los cuales las tropas dispararon morteros de tanque y ametralladoras pesadas sin cesar. Tres helicópteros participaron en la operación, soltando paracaidistas directamente a la mezquita, afirmó el testigo.

La Gran Mezquita Omari, ubicada en la sección antigua de Daraa que data de la era romana, había estado bajo el control de la población desde que se inició la revuelta. Uno de los muertos en el ataque fue Osama Ahmad, hijo del imam de la mezquita, Sheikh Ahmad Sayasna.

También en la región de Daraa el sábado, 138 miembros del dominante partido de Assad, Baath, renunciaron en protesta por la violenta represión. La lista completa de los que renunciaron, junto con sus cargos en el partido, fue enviada a la AP por los activistas.

No fue posible verificar en forma independiente la lista de los que renunciaron, pero se cree que todos son de rango inferior. A principios de la semana pasada habían renunciado al partido otros 200 miembros.

El titular del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdul-Rahman, comentó que el saldo de muertos desde que se inició la revuelta ya asciende a 535 civiles.

Aunque las autoridades han solicitado desde hace dos semanas a las familias de los muertos que contengan sus funerales a la familia inmediata, la mayoría ha hecho caso omiso; casi cada funeral se ha convertido en una nueva manifestación contra el gobierno.

Ammar Qurabi, presidente de la Organización Nacional de Derechos Humanos de Siria, expuso que las autoridades están obligando a los deudos a firmar constancias de que sus familiares murieron en manos de grupos armados.