"La declaración de México sobre Cuba (en referencia a las palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador pocas horas después de las manifestaciones del 11 de julio en la isla), creo que no solamente fue una declaración equivocada, no solo porque se puso del lado del represor, sino que perdió la oportunidad de colocarse en una posición de ser útil para buscar soluciones", dijo el exembajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe, en una conversación con El Economista vía zoom que puede ser vista en la página web del periódico.

Un día después de las múltiples manifestaciones en Cuba, AMLO acusó que hay intervencionismo en la isla detrás de las protestas y reprochó que haya una campaña mediática mundial para politizar los asuntos internos de Cuba y provocar una desestabilización social.

A la pregunta: ¿Qué significa México para Cuba y Cuba para México en este contexto?, Ricardo Pascoe responde: “Hay que distinguir la relación retórica de la relación política real. Porque hasta la firma del TLCAN, es decir, hasta la caída del muro de Berlín y de la URSS, la relación era de un México que había jugado muy bien sus cartas equilibrando fuerzas entre las dos grandes superpotencias del mundo: Washington y Moscú.

Y en ese sentido México había sido un factor de equilibrio con Cuba, y el apoyo a Cuba siempre desde el punto de vista de la relación de la política exterior mexicana, era una relación utilitaria. Le permitía a México jugar el papel del tercero neutral, un poco de los países no alineados, donde podíamos negociar con unos y los otros”.

Entre los años 2000 y 2002 Ricardo Pascoe fue embajador de México en La Habana y, anteriormente, tuvo una vida política intensa en varios partidos y en el Congreso. Pascoe ubica 1994, año en que entra en vigor el TLCAN como “un antes y un después” en la geopolítica de México. “El mundo era distinto”, señala.

“Y el mundo era un mundo de grandes bloques. Y México tomó la decisión de formar parte del bloque de Norteamérica”.

En este sentido, los mensajes del presidente López Obrador resultan ser más empáticos con La Habana que con la administración Biden. Pascoe matiza:

“Aunque tengamos a AMLO como presidente, somos un país ligado a la economía estadounidense y, por lo tanto, a los propósitos geopolíticos de América del Norte”.

Para el exembajador en Cuba, este choque entre la retórica con la realidad es una contradicción. “Estamos viviendo una contradicción ahora que el presidente ha preferido ser mejor amigo con La Habana que con Washington. Pero no es real y no va a ser sostenible. Yo creo que México se ha ubicado incorrectamente hoy en esa relación porque debió de haber cuidado el equilibrio”.

Esta contradicción podría resultar cara para México. “Nos estamos peleando (con Estados Unidos) en muchos temas. En el tema del TMEC, pero quizás, es más importante el tema de la inseguridad. La política mexicana de no combatir a los cárteles, es un tema que está enrareciendo gravemente la relación bilateral”, señala.

Esta postura del presidente de México podría afectar la confianza de Joe Biden hacia su persona: “Así como Biden desconfía de Cuba, tengo la sensación de que tampoco ve con mucha confianza el asunto mexicano”.

“Los juniors de la revolución”

Ricardo Pascoe parte de una premisa para comprobar que desde Cuba no se desea la eliminación del embargo: “El acto más subversivo que podría hacer EU es quitar el embargo”, señala. "La burocracia política cubana mayoritariamente no quiere que EU quite el embargo, porque con él han encontrado su modus vivendi. Los papás, que son revolucionarios, los viejos de 80 a 90 años, son los dirigentes de todas las empresas de la economía cubana. Mandan a sus hijos, yernos, familiares al exterior a hacer negocios en nombre de las empresas.

Lo digo porque yo repartí visas a lo que llamo los juniors de la revolución para que viajaran por todo el mundo porque su salida internacional era viajar a México y repartirse al mundo y de ahí van y son propietarios de negocios, casas y cuentas bancarias”.

Respecto a la respuesta del presidente cubano a las manifestaciones del 11 de julio, el exembajador en Cuba comenta: “Es una respuesta que está desfasada históricamente, porque él está hablando, en primer lugar, con autoridad como si fuera un Castro, que no es el caso, pero en segundo lugar, recurre al viejo expediente de que es culpa del bloqueo y de los americanos. La gente ya no cree”. Y agrega que “todo el mundo nos quedamos con la boca abierta” cuando “Díaz-Canel llama la represión, llamando a la gente a salir a la calle a reprimir a los manifestantes”.

Crisis en la cuenca caribeña

El asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, la inestabilidad en Colombia, la caída de la democracia en Venezuela y Nicaragua, y las sempiternas crisis en Centroamérica han convertido a la cuenca caribeña en una región en llamas, políticamente hablando.

“México tuvo que ser el promotor de un espacio de diálogo de la cuenca del Caribe para buscar soluciones. Y si a eso le agregas que tienes que invitar a Estados Unidos a una conversación de esa índole, y en una de esas a Canadá, pues tiene que ser un país con mucha credibilidad. Hemos perdido eso”, indica Ricardo Pascoe, cuyo padre, Juan Pascoe Strozzi, fue diplomático en Naciones Unidas.

Sobre el caso de Cuba, menciona que por primera ocasión el brazo de la ONU en materia de derechos humanos, encabezado por Michelle Bachelet, ha pedido al gobierno de Díaz-Canel la liberación de presos políticos y que dé cuenta de los desaparecidos.

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