Beirut. Por segundo día consecutivo, manifestantes libaneses se enfrentaron a la policía en Beirut enfurecidos con las autoridades por la explosión que devastó el puerto de la capital hace cinco días.

Con gases lacrimógenos la policía intentó dispersar a los manifestantes que lanzaban piedras en las calles cercanas a la sede del Parlamento.

Se produjo un incendio en una entrada a la Plaza del Parlamento cuando los manifestantes intentaron irrumpir en un área acordonada, mostraron imágenes de televisión. También irrumpieron en las oficinas del Ministerio de Vivienda y Transporte.

La explosión de más de 2,700 toneladas de nitrato de amonio, registrada el martes, mató a 158 personas e hirió a más de 6,000, lo que agravó meses de colapso político y económico y provocó furiosos llamados para que el gobierno renunciara.

“Les dimos a estos líderes tantas oportunidades de ayudarnos y siempre fallaron. Los queremos fuera a todos, especialmente Hezbolá, porque es una milicia y simplemente intimida a la gente con sus armas ”, dijo Walid Jamal, un manifestante desempleado, refiriéndose a la agrupación armada más influyente del país respaldada por Irán que tiene ministros en el gobierno.

Los manifestantes respondieron a los disparos de gas lacrimógeno gritando “Revolución revolución!”. Algunos trataron de escalar las imponentes barricadas interpuestas por la policía para proteger la calle que lleva al Parlamento.

El sábado, miles de manifestantes habían tomado brevemente por asalto los ministerios de Relaciones exteriores, Economía y Energía, y la Asociación bancaria.

La ministra de Información, Manal Abdel Samad, renunció a su cargo este domingo citando la explosión y el fracaso del gobierno en llevar a cabo reformas.

“Después de la enorme catástrofe de Beirut, presento mi dimisión del gobierno”, declaró la ministra. Pido disculpas a los libaneses, no hemos sabido responder a sus expectativas”, explicó.

Posteriormente, el ministro libanés de Medio Ambiente y Desarrollo Administrativo, Damianos Kattar,se convirtió en el segundo miembro del gobierno que preside Hasan Diab en dimitir.

“Frente a la enorme catástrofe (...) y (...) a un régimen estéril que ha fallado en diversas oportunidades, (..), decidí renunciar del gobierno”, anunció Kattar en un comunicado.

Ayuda humanitaria

Desde Francia en una conferencia de emergencia de donantes se recaudaron 253 millones de euros (298 millones de dólares) para ayuda humanitaria inmediata, informó la presidencia francesa quien organizó el evento junto con la ONU.

Los países extranjeros exigieron transparencia sobre cómo se utiliza la ayuda, recelosos de emitir cheques en blanco a un gobierno que su propio pueblo considera profundamente corrupto. Algunos están preocupados por la influencia de Irán a través del grupo chiíta Hezbolá.

“La asistencia debe ser oportuna, suficiente y coherente con las necesidades del pueblo libanés ... y entregada directamente a la población libanesa, con la máxima eficiencia y transparencia”, puntualiza el comunicado.

La oferta de asistencia incluyó apoyo para investigar la explosión.

“Nuestro papel es estar a su lado”, dijo el presidente Emmanuel Macron.