Corea del Norte puso en duda la cumbre del próximo 12 de junio entre su líder Kim Jong-un y el presidente Trump debido a los simulacros que realizan de manera conjunta Washington y Seúl.

El anuncio repentino del gobierno comunista refirió que los ejercicios militares son una “provocación” que podría afectar el destino de la cumbre que si se realiza, sería histórica.

Analistas comentaron que no estaban sorprendidos por este último giro en lo que ha sido un año de latigazos diplomáticos entre las dos naciones.

“Kim Jong-un liberó a tres detenidos. ¿Qué obtuvo él a cambio?”, comentó Ken Gause, experto en liderazgo de Corea del Norte, a CNA, una consultoría con sede en Virginia.

“Estados Unidos y Corea del Sur realizan ejercicios militares con perfil de ataque estratégico, por lo que funcionarios de Estados Unidos no parecen estar en la misma línea respecto a la desnuclearización”, comentó.

Ante la reacción de Corea del Norte, funcionarios estadounidenses revelaron que continúan preparando la reunión entre los dos presidentes.

“Estados Unidos observará lo que Corea del Norte ha dicho y continuará coordinando actividades con nuestros aliados”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

La vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert, dijo que Estados Unidos no había recibido notificación de ningún cambio o cancelación. También comentó que confía en que Kim comprenda la necesidad de que Estados Unidos y Corea del Sur lleven a cabo ejercicios militares.

Un vocero del Pentágono, el coronel del Ejército, Robert Manning III, dijo que los ejercicios son parte del “programa de entrenamiento anual y rutinario de la alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur para mantener una base de preparación militar”.

“Si bien no discutiremos los detalles, la naturaleza defensiva de estos ejercicios conjuntos ha sido clara durante muchas décadas y no ha cambiado”, comentó.

Corea del Norte no lo ve así: “Este ejercicio dirigido a nosotros, que está llevando a cabo Corea del Sur, es un desafío flagrante a la Declaración de Panmunjom y una provocación militar intencional que va en contra del desarrollo político positivo en la península coreana”.