El Cairo. En el tercer aniversario de la sublevación que se comprometió a liberar a Egipto de un gobierno autocrático, miles de manifestantes se reunieron el sábado en la capital para mostrar su apoyo a la figura militar que derrocó al primer Presidente elegido democráticamente del país.

Grupos rivales de manifestantes en todo el país fueron enfrentados con fuerza letal. Los encontronazos entre la policía y los manifestantes que se oponen al golpe de Estado -alineados con Mohamed Morsi - y, en algunos casos, con los manifestantes liberales antimilitares, dejaron 29 muertos y casi 170 heridos, según el Ministerio de Salud, un día después de que seis personas murieran en una cadena de ataques en contra de objetivos de seguridad en El Cairo. Veintiséis de las muertes ocurrieron en la capital, expuso el ministerio.

Los seguidores de Morsi, de la Alianza Antigolpe, una coalición islamista, indicaron que hasta el anochecer del sábado 40 personas habían muerto en todo el país. El Ministerio de Salud publica sólo el número de los cuerpos recibidos en morgues de hospitales públicos, mientras que las cifras de los activistas son a menudo extraídas de hospitales de campaña y familiares de las víctimas.

El sábado en la mañana, los partidarios del comandante militar de Egipto, el general Abdel Fatah al-Sisi, se reunieron en una Plaza Tahrir fuertemente resguardada, el epicentro de la revuelta en pro de la democracia que derrocó a dictador Hosni Mubarak en el 2011, para cantar consignas nacionalistas y exhortar a Al-Sissi, el hombre que dirigió el golpe de Estado que derrocó a Morsi en julio, para que se postule a la Presidencia. La escena contrastaba con el ambiente pluralista del levantamiento del 2011, en el que jóvenes activistas liberales, islamistas y otros se dieron la mano para pedir el derrocamiento de Mubarak, así como reformas democráticas.

Atrás quedaron las carpas y pancartas de la multitud perteneciente a los partidos políticos y a los grupos de activistas que han hecho de la plaza la sede de sus reclamos en los últimos tres años, en la transición política de Egipto.

No hay espacio para nosotros , aseguró Marwan Yassin, un activista liberal de 23 años de edad. Yassin participó en las manifestaciones que llevaron a la caída de Mubarak; sin embargo, afirmó que la juventud ya no tiene fe en el proceso político actual .

Casi todas las pancartas en la plaza Tahrir el sábado tenían el rostro de Al-Sisi. Incluso los relativamente pocos carteles con los nombres de los partidos políticos, como el liberal Al-Wafd, tenían la cara del general.

Canciones patrióticas sonaron desde un escenario y helicópteros militares sobrevolaron el área. La televisión estatal transmitió imágenes de los egipcios promilitares bailando en varias ciudades de todo el país.