Tras más de un año de manifestaciones semanales con claro acento xenófobo del movimiento Pegida, la ciudad de Dresde, donde surgió el grupo, está preocupada por la caída del turismo y el impacto sobre el prestigio de sus instituciones científicas.

"El sector turístico de Dresde atraviesa su crisis más profunda desde la reunificación", lamentó Johannes Lohmeyer, presidente de la Federación de Profesionales del Turismo de la "Florencia del Elba".

"Cierto, la situación no es catastrófica", pese a algunas notables cancelaciones, "pero la caída de las reservas nos preocupa", destacó.

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A primera vista, la situación parece sin embargo normal en la plaza de la Frauenkirche, joya barroca de la capital de Sajonia (este), donde los turistas deambulan bajo un cielo desapacible.

La manifestación de Pegida que tendrá lugar esa misma tarde, como cada lunes, no ha desanimado a Brigit y Frank, originarios de Düsseldorf (oeste). "Hemos preguntado en nuestro hotel las calles a evitar", reconocen, antes de continuar su paseo por el casco antiguo, devastado por los bombardeos de 1945 y renovado después de la reunificación.

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Caída de las reservas

Las cifras muestran sin embargo una clara preocupación, sobre todo porque Pegida, lanzado por la crisis migratoria que ha visto a cientos de miles de refugiados afluir en Alemania, atrae aún a miles de manifestantes entonando eslóganes islamófobos.

El número de reservas entre enero y septiembre ha caído un 2,3% en comparación con el mismo periodo de 2014, al contrario que en otras grandes ciudades alemanas. El número de turistas alemanes, que representan más de tres cuartos del total, ha caído un 4,2%.

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Para Johannes Lohmeyer, esto se explica sobre todo por "la obsesión de los medios alemanes por Pegida" que perjudica injustamente a la reputación de Dresde.

Sin embargo, el sector espera que el famoso mercado de Navidad cambie esta tendencia.

"Los hoteles anuncian completo para los fines de semana de diciembre", se alegró Bettina Bunge, presidenta de Dresden Marketing, el organismo público que ha lanzado una campaña publicitaria titulada "un invierno más mágico en Dresde" en Alemania y en la vecina República Checa.

Pero el turismo no es el único sector que debe preocuparse. La ciudad más próspera de la antigua RDA no sólo se enorgullece de sus monumentos barrocos, sino también del atractivo en el extranjero de sus instituciones de investigación científica.

El profesor Hans Müller-Steinhagen, director de la Universidad Técnica de Dresde (TUD), una de las 11 "universidades de excelencia" de Alemania, se considera incluso muy preocupado.

"'Los candidatos dudan"

"Antes, la imagen de Dresde era claramente una ventaja en el extranjero; ahora, nuestros compañeros se preocupan por nosotros hasta en Corea", se lamentó.

Si su instituto cuenta de todos modos con un 18% de estudiantes extranjeros en licenciatura o máster, contra un 16% en 2014, "un creciente número de candidatos dudan" antes de venir, especialmente los de doctorado.

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Sin embargo, "la TUD ha tomado posición varias veces contra Pegida", aseguró, recordando, con un tono de hastío en su voz, que del medio millón de habitantes, el "99% no se manifiestan con Pegida".

"Conseguiremos limpiar nuestra reputación, pero llevará tiempo", afirmó Karla Kallauch, portavoz de Dresden Marketing.

La famosa Semperoper, la ópera delante de la que Pegida se reúne, también ha aportado su grano de arena, colocando en octubre durante una manifestación por el primer aniversario del movimiento una pantalla gigante con el lema "no somos un escenario para el racismo".

rarl