Líderes demócratas se unieron a sus colegas republicanos en una crítica a la política del presidente Obama hacia Israel, exponiendo diferencias entre el Ejecutivo y el Congreso, que la Casa Blanca y sus aliados buscarán resolver antes de la elección presidencial del 2012.

Los desacuerdos con la Casa Blanca, que se hicieron evidentes esta semana cuando líderes de ambos partidos en el Congreso se dirigieron a un grupo pro-israelí, se derivan del llamado de Obama en días recientes a un pacto de paz israelí-palestino con base en las fronteras existentes antes de la guerra de árabe-israelí de1967, en combinación con intercambios mutuamente aceptables de territorios.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, junto con el líder de la minoría demócrata en la Cámara Baja, Steny Hoyer, y otros demócratas, rechazaron la referencia de Obama a las fronteras de 1967 como estrategia para impulsar las pláticas, afirmando que el ejecutivo está cediendo demasiado y antes de tiempo.

La Casa Blanca dijo que la propuesta de Obama no refleja un cambio en la política exterior. Sin embargo, el comentario tocó un nervio entre los activistas pro-israelíes, además de propiciar el inusual rechazo del primer ministro Benjamin Natanyahu en la misma Oficina Oval, y convertirse de inmediato en una prueba de fuego de la política interna de EU.

De esa forma, Obama, a quien sus detractores acusan de utilizar un estilo de gobierno en el que no arriesga nada, ha quedado políticamente aislado en el tema de las fronteras israelíes.

Esta semana, personal de la Casa Blanca está dedicado a reforzar contactos con activistas judíos, en un esfuerzo por atenuar los temores. Entre otros esfuerzos por reparar los vínculos, la Casa Blanca hizo arreglos para una teleconferencia con los principales líderes judíos.

Los demócratas y Obama deben equilibrar la necesidad de una diplomacia internacional delicada, conservando los tradicionales apoyos de campaña de la comunidad judía, especialmente en estados competitivos como Florida, y Ohio. Sin embargo, la base liberal del partido está dividida, muchos de la izquierda exigen más concesiones por parte de Israel.