México debe implementar una estrategia para su relación con Estados Unidos que no esté dominada por tratar de complacer a su presidente, Donald Trump, sino aprovechar los espacios que ofrece el sistema político estadounidense para generar beneficios para los mexicanos, planteó Carlos Heredia Zubieta.

El profesor-investigador de la División de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) enfatizó que la estrategia de tratar de entender al presidente de Estados Unidos para hacer lo que él quiere y apaciguarlo ya fracasó.

Trump no va a cambiar y no hay manera de convencerlo o persuadirlo de nada, entonces lo que necesitamos es una estrategia que no transite por tratar de complacerlo.

En entrevista dijo que es muy importante aprovechar los espacios que ofrecen el poder Legislativo de esa nación, los gobernadores y alcaldes para impulsar los asuntos que le convienen a México en su agenda bilateral.

Eso implica implementar estrategias con un enfoque multisectorial, que incluya academia sociedad civil, empleadores y cámaras de comercio estadounidenses, entre otros agentes que inciden en la agenda pública.

El académico destacó que México debe entender que ya se acabó el tiempo en que, desde un escritorio en la Ciudad de México, le íbamos a tirar línea a los mexicanos radicados en estados Unidos.

Advirtió que siempre va a ser necesario tratar de entender cómo actúa y qué es lo que quiere hacer el presidente de ese país, pero es muy diferente a tratar de persuadir para que actúe a favor de México.

Incluso dijo que conocer al vecino es muy importante, sobre todo porque “conocemos Estados Unidos mucho menos de lo que creemos”.

“Deberíamos abandonar esa idea peregrina de que ‘yo sí lo voy a convencer, yo le voy a hablar al oído, yo le voy a susurrar’, porque eso no sirve”.

Comentó que lo que debe impulsarse es que las comunidades de mexicanos que viven en esa nación se fortalezcan en sus contextos estadounidenses y para sus objetivos estadounidenses.

“Allá viven, no se quieren regresar; allá tienen sus hijos que van allá a la escuela y al hospital y tienen su futuro allá. Entonces entendamos que no tiene razón de ser una estrategia basada en dictarles desde la Ciudad de México, sino cómo fortalecemos a nuestras comunidades para sus objetivos estadounidenses, tal como lo hacen los irlandeses o los israelitas o incluso los salvadoreños.

“También es necesario acusar recibo de que ya nos deportaron a decenas de miles de jóvenes nacidos en México pero que crecieron en Estados Unidos y por lo tanto que piensan en inglés, que están educados en inglés, que hablan inglés como lengua natal y que ya están en México”, afirmó.

Criticó el hecho de que se les esté empleando para atender call centers, en lugar de ofrecerles otras oportunidades de desarrollo profesional en función de la preparación con la que cuentan.

Destacó que algo que debe hacerse con esa comunidad en específico es reconocerles, de inmediato, sus estudios y revalidarlos en el sistema educativo nacional y plantearse qué es lo que necesitan para potencial sus talentos.

El académico refirió que lo que tendríamos que hacer como país es abandonar una especie de pensar a México como outsorcing de Estados Unidos, lo cual implica un cambio radical en la forma en que se han encaminado las acciones diplomáticas.

Asegura que debemos decir: “Vamos a estructurar nuestra relación bilateral, nuestra política exterior y nuestras relaciones internacionales sobre lo que queremos hacer y lo que pensamos que es bueno para nuestro país”.

Estableció que lo que el gobierno debe privilegiar es la acción multilateral, que quiere decir la relación con el Sistema de Naciones Unidas, la Unión Europea, la región Asia Pacífico; tomar con prioridad la relación con Centroamérica.