San Francisco. Varios niños migrantes que viven en Estados Unidos sin estatus legal se vieron impedidos a inscribirse en escuelas o recibir servicios educativos en los distritos escolares en cuatro estados, de acuerdo con investigadores del Georgetown University Law Center.

Las leyes estatales dicen que todos los niños incluso los que no tengan residencia legal en el país deben asistir a la escuela al menos hasta el octavo grado o hasta los 16 años de edad. Muchos estados permiten que los estudiantes se inscriban más allá de esa edad, de acuerdo con la Comisión de Educación de los Estados.

Los investigadores del centro dicen que los niños han enfrentado retrasos en la inscripción, dejándolos fuera de las aulas como resultado de interpretaciones arbitrarias en algunos distritos de las reglas de residencia y las leyes estatales, dijeron los investigadores.

Adicionalmente, la falta de servicios de traducción e interpretación evitan que las familias de los niños estén informadas sobre el proceso, según el informe.

Los intentos del gobierno de encontrar y deportar a decenas de miles de niños centroamericanos no acompañados y a las familias que llegaron durante la oleada de cruces ilegales del 2014 complicaron aún más la situación, pues llevaron a algunos estudiantes a evitar ir a la escuela por temor de que serían detenidos por las autoridades, dijeron los autores del informe.

La ley estadounidense es clara en este punto: ningún niño en Estados Unidos debe ser excluido de la educación pública , dijo Mikaela Harris, una estudiante de Derecho del centro y coautora del estudio publicado por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad y la organización no lucrativa Women’s Refugee Commission (Comisión de Mujeres Refugiadas). Eso no siempre se manifiesta en la práctica , añadió.

En mayo del 2014, el entonces secretario de Educación, Arne Duncan, emitió una pauta conjunta con el Departamento de Justicia para recordarle a los distritos que una sentencia del Tribunal Supremo de 1982 da a todos los niños el derecho a inscribirse en la escuela, sin importar su estatus migratorio.

El informe del centro, que estudió distritos escolares en Florida, Nueva York, Texas y North Carolina, recomendó que se refuerce el apoyo federal a los distritos que no están acostumbrados a atender a poblaciones recién llegadas y a dar mejores garantías de que se mantiene el acceso educativo, mientras al mismo tiempo se aplica la ley de inmigración.

Otro reto para los estudiantes indocumentados: pagar la universidad

Muchos de los estudiantes indocumentados, que cursan el último año de secundaria, se enfrentan a una gran incertidumbre, tras saltar de una infancia en la que tenían el derecho a asistir a la escuela pública en donde los maestros prometían que podrían lograr cualquier cosa con trabajo arduo y llegar a una edad adulta donde su situación legal se encuentra justo en medio del camino de oportunidades, que incluyen desde los préstamos estudiantiles a los tramites federales, como licencias de conducir, algunas becas académicas y puestos de trabajo.

De acuerdo con una estimación de Urban Institute, alrededor de 65,000 estudiantes indocumentados se gradúan de escuelas secundarias de EU cada año. Es difícil conocer la cifra exacta, debido a que no está permitido que las escuelas registren información sobre el estado migratorio de los estudiantes.

Estos jóvenes y sus familias se han convertido en figuras centrales del discurso político de la nación que se encuentra en medio de una carrera presidencial, a menudo centrada en la política de inmigración y que cuenta con una retórica antiinmigrante, que condena a los cerca de 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país, refiriéndose a ellos como personas que han infringido la ley, que están en el país de manera ilegal, que quitan empleos y recursos de los ciudadanos meritorios.

Los inmigrantes indocumentados son mucho menos propensos que otros estudiantes a graduarse de la escuela secundaria u obtener un título universitario. Los que llegan a Estados Unidos antes de los 14 años tienen más posibilidades: 72% de estos estudiantes acaban la escuela secundaria, de acuerdo con un estudio del 2009 realizado por el Centro Hispano Pew, y de ellos, 61% va a la universidad.

Por otro lado, la Acción Diferida del gobierno de Obama, conocida como DACA, y que fue anunciada en el 2012, ha abierto más oportunidades para los graduados universitarios. DACA ofrece un permiso de trabajo y la exención de la deportación para los inmigrantes que llegaron de niños en el 2007 o antes.