LA RELACIÓN en materia de seguridad entre EU y Pakistán ha caído a su nivel más bajo desde que ambos países acordaron la cooperación tras los ataques terroristas del 2001, poniendo en peligro los programas contra el terrorismo que dependen de la alianza, según funcionarios de los dos países.

Ambas partes coinciden en que es probable un deterioro adicional, conforme los mandos militares de Pakistán son sometidos a una presión sin precedente de sus propios rangos para reducir los vínculos con EU. El jefe del Ejército, general Ashfaq Kayani, fue abucheado el mes pasado por sus propios oficiales, quienes exigían una explicación del apoyo de Pakistán a la política estadounidense.

Kayani está luchando para sobrevivir , aseguró un funcionario de EU, quien se expresó bajo anonimato debido a las sensibilidades actuales. En estos momentos, sus comandantes están definitivamente en contra de Estados Unidos, de tal modo que está obligado a apaciguarlos . Esa actitud de rebeldía entre los altos mandos no tiene precedente en la estricta jerarquía militar de Pakistán; las críticas abiertas a Kayani son algo que ningún comandante militar ha enfrentado antes , expuso otro funcionario de EU.

La tensión bilateral crece también del lado estadounidense. Esta semana, diversos legisladores en Washington manifestaron su irritación por los arrestos de varias decenas de paquistaníes que habían ayudado a la CIA a recopilar inteligencia sobre el complejo donde resultó muerto Osama Bin Laden.

Entre los arrestados se encuentra el mayor Amir Aziz, del cuerpo médico del Ejército paquistaní, quien fue vecino de Bin Laden en Abbottabad durante años y quien está desaparecido desde la redada de principios de mayo pasado.