El cierre de la popular página de intercambio de archivos, megaupload.com, por el Departamento de Justicia reverberó a través de Internet el viernes, hecho que generó nuevas preguntas para las grandes empresas de Internet y sacudió a millones de usuarios.

Pese a que las autoridades federales aseguran que Megaupload era parte de una banda criminal internacional, la práctica de proporcionar lockers digitales para que la gente pueda guardar y compartir sus fotos, películas, canciones y el resto de sus vidas digitales es muy común. Sitios como Facebook, Dropbox, YouSendIt y YouTube se pueden utilizar para intercambiar contenido legítimo y pirateado.

Presuntamente, Megaupload llevó la práctica a un nuevo nivel de criminalidad. Los fiscales federales afirmaron que la empresa pagó a usuarios para que subieran películas y música ilegales y trató de ocultar esta práctica. Los investigadores indicaron que sus ejecutivos usaron sus ganancias mal habidas para darse un lujoso estilo de vida y agregaron que les confiscaron decenas de autos de lujo.

La acusación le imputa a los ejecutivos de Megaupload el haberse hecho de 175 millones de dólares al cobrarle a sus usuarios tarifas de suscripción y cuotas por anuncios mientras les robaban a los productores de cine, escritores, músicos y otros titulares de derechos de autor un monto cercano a los 500 millones de dólares.

Un abogado de Megaupload ha negado que la empresa haya hecho algo malo. Pero una cuenta de Twitter, aparentemente administrada por ejecutivos de la empresa, publicó un mensaje de despedida en el que se leía: Lo sentimos chicos, fue bueno mientras duró .

Pero para otras empresas de Internet, esta controversia podrá ser sólo el principio.

La acción del FBI plantea muchas preguntas sobre quién supervisa los derechos de autor en la web y hasta qué punto el gobierno puede intervenir. Varias organizaciones en la web se preguntaron si el gobierno tiene el derecho de cerrar los sitios por el presunto alojamiento de contenidos pirateados, como lo hizo en el caso de Megaupload, sin permitirles a las empresas defenderse en los tribunales.

Se preguntarán si han hecho algo diferente a lo que ha hecho Megaupload y si eso significa que los federales llegarán a tocar su puerta , expuso Eric Goldman, profesor de Derecho de Propiedad Intelectual en la Universidad de Santa Clara.

Muchas empresas de Internet, como YouTube, se han comprometido a respetar las leyes de derechos de autor, pero sus usuarios aún publican material pirateado en sus cuentas personales, lo que provoca que se desaten las batallas legales entre las compañías de medios y Silicon Valley.