Los mercados han recibido este jueves un nuevo motivo para el pesimismo en relación con la guerra comercial. Donald Trump, en lo que podría calificarse de un ataque de espíritu navideño en pleno agosto, decidió anunciar a principios de esta semana que para algunos de los productos chinos como móviles u ordenadores retrasaría hasta diciembre la subida de aranceles al 10% prevista para septiembre con el fin de no dañar al consumidor estadounidense en sus compras de Navidad.

Hoy China ha comunicado que esta medida no es suficiente y que no tiene otra opción que "tomar las necesarias medidas de represalia". 

El Ministerio de Finanzas de China ha lanzado esta amenaza a través de un comunicado, pero sin desvelar cuáles pueden ser las medidas concretas que adoptará y expresando que considera que los aranceles que a día de hoy siguen entrando en vigor en septiembre violan el consenso alcanzado por los presidentes de ambos países durante la cumbre del G20.

Tras el guiño que lanzó Trump al anunciar el aplazamiento, altos representantes de los gobiernos de China y Estados Unidos  retomaron a través del teléfono el diálogo económico y comercial "al más alto nivel" y se emplazaron para seguir conversando dentro de dos semanas.

Sin embargo, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el miércoles que China debe centrarse en trabajar de forma "humana" con Hong Kong antes de llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos y recalcó que posponer hasta diciembre la aplicación de nuevos aranceles a productos chinos beneficiaría más a China que a Estados Unidos.

El Gobierno de Pekín resaltó después que China debe tomar las medidas necesarias para contrarrestar estos aranceles, que complican la negociación para resolver la guerra comercial entre ambos países. Con todo, los mercados no se han tomado finalmente tan mal esta noticia ya que Pekín ha anunciado que esta amenaza no ha sido óbice para mantener una nueva conversación con Washington.