Washington. ¿Cómo sanar las heridas de Estados Unidos? Ante una semana histórica, el equipo del presidente electo Joe Biden siguió revelando el día de ayer 17 de enero, cómo planea sacar al país de la crisis económica, social y sanitaria, mientras se produce un nuevo juicio político contra Donald Trump.

Militares en las calles, vallados y alambre de púas... Joe Biden será investido el próximo miércoles en una capital estadounidense irreconocible, convertida en un campo atrincherado tras el violento asalto al Capitolio del 6 de enero.

El demócrata centrará su ceremonia de investidura en el tema de "Estados Unidos unido" y prevé rodearse de sus predecesores Barack Obama (2009-2017), George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001) para tender la mano a un país golpeado y dividido.

Los planes para una normalmente festiva ceremonia de traspaso de mando ya fueron rebajados por la pandemia y por temores a la violencia, tras los sucesos del 6 de enero, lo que empalidecerá la jornada.

"Será una inauguración como ninguna otra, en buena parte debido al covid", dijo la vicepresidenta electa, Kamala Harris, a la cadena CBS el día de ayer.

"Espero que los líderes del Senado hayan encontrado, bajo una fórmula bipartidista, una forma de cumplir con todas sus responsabilidades", dijo a CNN Ron Klain, quien será el jefe de gabinete de Biden.

"Este juicio político es una de ellas... y tomar acción ante el coronavirus, es otra".

Un confidente de Trump, el senador Lindsey Graham, advirtió el domingo en la cadena Fox News que Biden puede estar intentando llegar demasiado lejos demasiado rápido.

"Pienso que vamos a tener en los primeros 100 días del gobierno Biden la más agresiva política socializada en la historia del país (...) nada bueno resultará de enjuiciar al presidente Trump cuando ya esté fuera del cargo”.