Entrevista a Mammad Talibov, embajador.

Las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán, que persisten desde hace 30 años por el conflicto de Nagorno-Karabaj debido a la ocupación armenia del 20% de ese territorio y siete provincias adyacentes, escalaron a un nuevo nivel de confrontación.

El pasado 12 de julio en el sector norte, en la línea que separa la región azerbaiyana de Tovuz de la provincia armenia de Tavush, cerca de Georgia, iniciaron enfrentamientos armados y ambos países se acusan de haberlos iniciado.

El embajador de Azerbaiyán en México, Mammad Talibov, aseguró en entrevista con El Economista que su país siempre ha estado a favor de la paz en la región del Cáucaso y que ante la provocación armenia no será espectador y no permitirá la presencia de fuerzas armadas ajenas a su territorio.

—¿Por qué han crecido las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán?

Armenia empezó un ataque en la frontera estatal con Azerbaiyán en la provincia de Tovuz, bombardeando aldeas y provocando la muerte de al menos 11 militares del ejército azerbaiyano y un civil, y varios heridos. Empezó ahí porque hay proyectos muy importantes de escala mundial (de parte de Azerbaiyán) como (son la construcción de) gasoductos, oleoductos (como el Baku Tbilisi Ceyhan) y líneas ferroviales que conectan Asia con Europa; el puente de Caspio hacia Europa. También quiere desviar la atención de la comunidad internacional de sus crímenes de lesa humanidad y su ocupación territorial en Azerbaiyán, así como desviar la atención de su situación económico, social, política interna y (su manejo) de la pandemia del Covid-19.

—¿Se vislumbra un proceso de paz?

Actualmente no tenemos ningún acercamiento con Armenia porque su actitud es muy destructiva y no dejan de sabotear las negociaciones. La política de agresión armenia afecta a Azerbaiyán pero afecta más al pueblo armenio.

—¿Cuáles son las condiciones que deben de existir en el entorno para iniciarlo?

Para Azerbaiyán el proceso para la paz tiene que empezar con la liberación del 20% de nuestro territorio reconocido por la comunidad internacional y el regreso de 800,000 azerbaiyanos desplazados ya que sus derechos son vulnerados y son víctimas de esta política de agresión, no obstante, mi país está listo para continuar el proceso de negociación que empezó con el Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea (OSCE).

—¿Qué acciones debe de acelerar la comunidad internacional para estabilizar la zona?

Ha llegado el momento de que la comunidad internacional exhorte a Armenia a desocupar las tierras azerbaiyanas. Se tiene que seguir hablando del tema. Agradecemos la posición de México en este conflicto y su papel en defender el derecho internacional así como respaldar las cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU ya existentes. Pero creo que la comunidad internacional y miembros del Consejo de Seguridad tienen que garantizar la paz en la región y ayudarnos al ser más activos en la implementación de decisiones ya adoptadas, porque fueron adoptadas en 1993 y todavía están en el papel.

Necesario un pronunciamiento internacional

El embajador Mammad Talibov es enfático en los primeros movimientos que requiere hacer la comunidad internacional: “Ya es tiempo para decir abiertamente que el agresor tiene que retirarse de los territorios soberanos de Azerbaiyán para lograr la paz y tienen que pronunciarse otra vez sobre el derecho de los más de 800,000 desplazados que no pueden ni entrar en su hogar ni al territorio, estamos hablando de seres humanos”.

—¿Ha existido algún acercamiento con México para que en su calidad de miembro no permanente en el Consejo de Seguridad a partir del próximo año reitere las resoluciones sobre el conflicto de Nagorno-Karabaj ?

Azerbaiyán no ha solicitado específicamente a México que reitere las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, mi país ha hecho varios llamados a todos los miembros de la comunidad internacional, entre ellos México, para que insten a la implementación de las cuatro resoluciones aprobadas sobre el conflicto de Nagorno Karabaj.

perla.pineda@eleconomista.mx