Beirut.- El alto funcionario de inteligencia libanés Wissam al-Hassan, quien lideró la investigación que implicó a Siria y Hezbollah en el asesinato del exprimer ministro Rafik al-Hariri, murió el viernes en un ataque con coche bomba en el centro de Beirut que dejó otros siete fallecidos y más de 80 heridos.

Hassan también lideró el descubrimiento de un complot que llevó al arresto en agosto del exministro libanés Michel Samaha, un aliado del presidente sirio Bashar al-Assad, en un duro golpe para Damasco y sus aliados libaneses, entre ellos Hezbollah.

Saad al-Hariri, hijo de Hariri, acusó a Assad del asesinato.

La bomba explotó en una calle céntrica durante la hora de mayor tránsito, dijeron funcionarios.

Varios autos fueron destruidos y el frente de un edificio repleto de tiendas se vio seriamente dañado, dejando restos sobre la calle. Trabajadores de rescate evacuaron a víctimas ensangrentadas en camillas.

El ataque hizo que musulmanes suníes salieran a las calles y quemaran neumáticos como protesta a lo largo del país. Según testigos, en dos distritos de Beirut los furiosos manifestantes habían comenzado a atacar automóviles que se desplazaban por la zona.

El atentado llevó la guerra en Siria a la capital del Líbano, confirmando los temores de que el conflicto desborde sus fronteras.

La guerra en Siria, que ya provocó la muerte de 30,000 personas en los últimos 19 meses, enfrenta a insurgentes en su mayoría suníes contra Assad, quien pertenece a la secta alauita, vinculada con los chiítas islámicos.

Las comunidades religiosas del Líbano están divididas entre aquellas que respaldan a Assad y las que apoyan a los rebeldes que intentan derrocarlo.

"El asesinato de Hassan significa un golpe a la cabeza. Los funcionarios anti-Assad están expuestos ahora y en peligro de ser asesinados. Será fácil asesinarlos ahora o deberán dejar el país. El era su protector", dijo un funcionario que trabajaba con Hassan y confirmó su muerte a Reuters.

El bloque opositor libanés Marzo 14 dijo que responsabilizaba al primer ministro Najib Mikati por la muerte de Hassan y pidió su renuncia.

Hassan, quien había regresado al Líbano el jueves por la noche desde Alemania, ayudó a descubrir varios intentos de asesinato contra figuras anti Siria en su país.

SANGRE EN LAS CALLES

Analistas dijeron que el atentado, que hizo recordar las lúgubres escenas de la guerra civil del Líbano entre 1975 y 1990, fue adjudicado a la creciente tensión entre facciones libanesas ubicadas en lados opuestos del conflicto de su país vecino Siria.

La explosión ocurrió en la calle donde está localizada la sede del partido cristiano Falange Libanesa -opositor de Damasco-, cerca de la plaza Sassine, en Achrafieh, un área principalmente cristiana.

El líder de Falange, Sami al-Gemayel, un rotundo opositor del presidente sirio Bashar al-Assad y miembro del parlamento, condenó el ataque.

" Hemos estado advirtiendo sobre esto por un año. Es suficiente", dijo Gemayel, cuyo hermano fue asesinado en noviembre del 2006.

El atentado ocurrió en la hora punta, cuando muchos padres estaban retirando a sus hijos de la escuela, y dejó una columna de humo negro.

Luego de la explosión, residentes corrieron en pánico para buscar a sus parientes, mientras otros ayudaron a trasladar a los heridos a ambulancias. Fuerzas de seguridad cercaron el área.

Mikati dijo que el Gobierno estaba investigando quién había llevado a cabo el ataque y agregó que los responsables serán castigados.

En Damasco, el ministro de Información sirio, Omran al-Zoabie, dijo a periodistas: "Condenamos este atentado terrorista y todas estas explosiones donde sea que ocurran. Nada las justifica".

Las tensiones entre suníes, chiíes y cristianos en el Líbano ha continuado después de la guerra civil, pero se ha incrementado con la erupción del conflicto en Siria.

Los opositores políticos a Hezbollah, que han acusado durante meses a la agrupación de ayudar a las fuerzas de Asad, han advertido que su implicación en Siria podría encender tensiones sectarias en la guerra civil de ese país.

Hezbollah, que la semana pasada negó que sus combatientes estuvieran luchando junto a las tropas de Assad en Siria, condenó el ataque y pidió a las autoridades su mayor esfuerzo para descubrir a sus autores y llevarlos ante la Justicia.

El Gobierno de Estados Unidos condenó el atentado y reiteró su preocupación sobre las crecientes tensiones sectarias en Líbano.

El Consejo de Seguridad de la ONU también condenó el atentado y demandó el fin de los intentos por desestabilizar al país a través de asesinatos políticos.

"Los miembros del Consejo de Seguridad reiteran su rotunda condena de cualquier intento de desestabilizar al Líbano a través de asesinatos políticos y demanda el fin inmediato del uso de la intimidación y la violencia contra figuras políticas", dijo el organismo en un comunicado.

En tanto, el presidente francés, Francois Hollande, instó a los políticos libaneses a permanecer unidos y evitar intentos de desestabilizar el país. El Vaticano también condenó el ataque.

El último ataque con bomba en Beirut fue en 2008, cuando tres personas murieron en una explosión que dañó un automóvil diplomático estadounidense.

mac