Buenos Aires. El gobierno argentino informó que se puso en contacto con el embajador británico en Buenos Aires para ofrecer su colaboración a los habitantes de las Islas Malvinas por la situación generada por el brote del coronavirus, a casi cuatro décadas de la guerra por el control del territorio.

Argentina y Gran Bretaña se enfrentaron durante dos meses en 1982 en una guerra por el control de las Malvinas (Falklands, en inglés), cuando el país sudamericano era regido por una dictadura militar (1976-1983). Desde entonces, Buenos Aires ha reclamado su soberanía en foros internacionales.

“Le he transmitido al embajador (Mark) Kent el mensaje del canciller Felipe Solá de que, en momentos tan difíciles, la solidaridad debe ser el camino para superar la situación provocada por el coronavirus”, dijo el secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, en un comunicado.

En su diálogo con Kent, el funcionario mencionó la posibilidad de colaborar con los habitantes de las islas a través del envío de alimentos frescos, insumos médicos o pruebas para detectar el virus causante del Covid-19, así como para disponer los medios para realizar vuelos humanitarios y lugares de atención en centros médicos argentinos.

A través de un comunicado de la cancillería, firmado por Filmus, Argentina pone a disposición la realización de vuelos humanitarios “que sean necesarios y lugares de atención en centros médicos del territorio continental argentino”.

La misiva, dirigida particularmente al embajador británico en Argentina, Mark Kent, agrega palabras del exministro de Salud. “Le he transmitido al embajador Kent el mensaje del canciller Felipe Solá de que, en momentos tan difíciles, la solidaridad debe ser el camino para superar la situación provocada por el coronavirus”.

En la guerra murieron unos 255 soldados británicos y 650 argentinos. Las islas tienen una población de 4,000 habitantes.

El presidente argentino, Alberto Fernández, dispuso el aislamiento social obligatorio desde el viernes pasado hasta el 31 de marzo para frenar el avance del coronavirus, que en el país ha dejado 266 personas infectadas y cuatro muertos.