Montevideo. Cuando Hugo Chávez arribó al poder a finales del siglo pasado, el expresidente venezolano Luis Herrera Campíns (1979-1984), famoso por sus frases breves y certeras, soltó una frase que resultó profética: “Compren alpargatas porque lo que viene es joropo”, baile popular en Venezuela.

La solución, elecciones libres y creíbles, luce tan sencilla como imposible ha resultado. Lo hicieron los militares en el Chile de Pinochet, pero tiene la ruta amurallada en la exangüe Venezuela de Maduro.

Algunas claves pueden estar en un repaso a vuelo de pájaro de esos 22 años:

1. La democracia fatigada. Cuando Hugo Chávez irrumpe en el escenario político con el intento fallido de golpe de Estado de 1992, la democracia venezolana instaurada en 1958 vive horas de mengua. Más pobreza, escándalos de corrupción y deterioro de los dos partidos dominantes, Acción Democrática y COPEI. El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, iniciado en 1989, fue sacudido muy pronto por el episodio del Caracazo, una “rebelión social” contra un “paquete” neoliberal, del que nunca se recuperaría en términos políticos.

2. Constitución moribunda. Chávez va preso tras su intentona militar, pero deja, como Herrera Campíns, una frase que lo instalará en el imaginario popular: “Por ahora”. Gana las elecciones de 1998 y en su proclamación, con la mano sobre la Carta Magna, dijo: “Juro sobre esta constitución moribunda”. En torno a Chávez se nuclean sectores hastiados del bipartidismo, partidos y grupos de izquierda, ámbitos nacionalistas y bolivarianos y un nada despreciable apoyo mediático.

3. Más poder. El primer objetivo es cambiar la Constitución. Un referéndum inédito aprueba la consulta y la posterior convocatoria a una Asamblea Constituyente. Todo ello en el primer año de gobierno.

Introduce tres cambios significativos: aumento del período presidencial (de 5 a 6 años); aumento también de los poderes clásicos, además del Legislativo, Judicial y Ejecutivo, se suman el Electoral y el Moral. Una idea, en principio, inobjetable, pero que el tiempo demostrará inoperante: el Ejecutivo, es decir Chávez, será el único poder.

4. Golpe en abril. Reelecto en el 2001 para gobernar hasta el 2007, los conflictos se desatan a velocidad de crucero. Depauperados los partidos, la contraparte la ejercen sectores empresariales y sindicales, capas medias y los medios de comunicación. Todos gritan “vete ya”. A principios del 2002, se producen en Caracas manifestaciones multitudinarias. La del 11 de abril se encamina al palacio presidencial y concluye con 19 muertes y la renuncia anunciada pero no concretada del presidente. Un sector opositor confabulado con mandos militares depone y apresa al presidente y desconoce la existencia de los poderes establecidos. Chávez retoma el poder, anuncia rectificaciones, pero la herida abierta nunca dejará de sangrar. Desde entonces, la oposición será más apátrida, más derechista y más “escuálida”.

5. El gobierno de Hugo Chávez exporta su “revolución” sobre los inmensos ingresos petroleros, promociona a mandos militares a puestos ejecutivos del gobierno, sella la alianza con los Castro en Cuba en áreas tan sensibles como la inteligencia militar y los servicios de identificación ciudadana y ataca de manera despiadada a los medios, incluidos viejos aliados.

Mañana, segunda parte. Muerte de Chávez y la visión de Nicolás Maduro.