NUEVA YORK. Los paparazzis ya no la esperan a la salida de la escuela privada de su hijo ni la buscan en el radio cercano a la Torre Trump.

Al igual que miles de neoyorquinos que optan por recluirse en sus departamentos para escapar del frío, Melania Trump vive en un encierro virtual en su refugio. Lo hace 58 pisos por encima de donde se mueve la plebe de Manhattan en un entorno cargado de oro excesivo que bien podría avergonzar a un príncipe saudí.

Ella es la gran ballena blanca , dijo Miles Diggs, un paparazzi acostumbrado a cazar celebridades en Soho; lo dice en una reciente tarde montado en un Chevy Suburban equipado con cámaras y una computadora portátil. Miles, junto a un compañero, estaba buscando a la actriz Emma Watson, que a diferencia de Melania Trump, sí confiaban en cazarla.

Cuando se trata de ubicar a gente, lo logro , dijo Diggs. Pero Melania sí ha sido difícil de cazar .

Su ausencia, un atractivo

A dos meses de que su esposo tomara posesión, la primera dama mantiene sus reticencias a realizar apariciones en público; sin embargo, su ausencia en medios genera que haya más atención en la opinión pública por lo que han surgido expertos en historia, imagen púbica y politólogos que intentan descifrar el comportamiento de Melania.

Hoy Melania no cuenta con vocero, aunque se dice que pronto lo tendrá. También se espera que pronto se mude a Washington para detonar varias actividades, lo hará cuando termine el ciclo escolar su hijo.

A Melania Trump le han aplicado el famoso test de Rorschach en la revista Vanity Fair, y lo primero que refleja su personalidad es una madre elegante, disciplinada en jugar un nuevo rol de primera dama, pero con la compasión de aquellos que la imaginan como mujer cautiva e infeliz a lado de un presidente misógino en su departamento convertido en prisión bajo protección extrema que le cuesta un dineral a la población.

Sonrisa fija

Sus escasas apariciones no dan muchas pistas sobre su personalidad. Tuvo una sonrisa fija cuando acompañó a su esposo al Congreso; también lo hizo cuando saludó a Netanyahu en la Casa Blanca; y la misma sonrisa apareció durante una recaudación de fondos en la casa de descanso en Mar-a-Lago durante el fin de semana, mientras que su esposo se quedaba en Washington.

Melania Trump es tan fea en el interior como bastante bonita en el exterior ; lo escribió en su blog Dan Savage, columnista de sexo y activista homosexual.

Respecto a su vestimenta, se le ha detectado un vestido negro de Ralph Lauren y un Givenchy rojo.

Karen LeFrak, un amigo que asistió al evento sobre el Día Internacional de la Mujer en la Casa Blanca, y en el que la única oradora fue Melania Trump, escribió en un correo electrónico que ella no encabezó el almuerzo para elaborar publicidad sobre su persona simplemente porque no busca llamar la atención .

La señora Trump está disfrutando de su vida y de su nuevo papel , escribió LeFrak. Todos los rumores sobre ella son de ficción .

Katherine Jellison, profesora de Historia en la Universidad de Ohio, asegura que Melania no quiere jugar un rol de primera dama simplemente porque su bajo perfil es inexistente, no tiene perfil . Compararla con Jacqueline Kennedy y Nancy Reagan no tiene razón de ser .

La esposa de Barack Obama contrastó con la de George W. Bush, sobre todo en el último año. Veremos si Melania Trump llegará a Washington en el verano para detonar su papel estelar. Por lo pronto, la imagen de Donald ha afectado a la de Melania, por su ausencia.