Londres.- La insurgencia talibán llevó a cabo hoy ataques coordinados contra edificios gubernamentales y policiales en la ciudad afgana de Kandahar, tras los cuales estallaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Al menos dos talibanes murieron y otras 24 personas resultaron heridas en los hechos ocurridos en Kandahar, antiguo bastión del movimiento fundamentalista, donde las fuerzas afganas y estadunidenses intentan restablecer la seguridad.

Fuentes oficiales confirmaron esta tarde que los objetivos de los ataques fueron el complejo del gobierno de la provincia de Kandahar, las oficinas del alcalde de la ciudad y la sede de la agencia afgana de inteligencia, así como varias estaciones de policía.

Poco después, Lutfullah Mashal, un portavoz de la inteligencia afgana, aseguró que la casa del gobernador provincial Tooryalai Wesa y otros edificios gubernamentales, así como un centro comercial, también fueron escenario de ataques.

Las fuerzas de seguridad y la policía respondieron a los atacantes, contra quienes combatieron hasta que lograron tomar el control de la ciudad -con el apoyo de helicópteros de las fuerzas estadunidenses- unas horas después.

Al parecer, Wesa se encontraba en el complejo de gobierno al momento del ataque, sin embargo, resultó ileso debido a que fue resguardado por sus guardias.

De acuerdo con reportes de la prensa local, también se registró un tiroteo cerca de una cárcel en el oeste de la ciudad, donde los talibanes ayudaron a escapar a cientos de presos el mes pasado.

En una declaración, el portavoz del Talibán, Qari Youssef Ahmadi, aseguró que un gran número de sus combatientes se había trasladado a Kandahar para participar en la serie de ataques, en los que resultaron heridos 14 civiles y 10 policías, según fuentes médicas.

Por el momento, sólo se ha confirmado el deceso de dos talibanes en los enfrentamientos registrados en el complejo del gobierno, aunque los rebeldes aseguraron haber causado varias muertes en el lugar, pero sin dar mayores detalles.

En medio de explosiones y disparos, todas las tiendas y centros comerciales en la ciudad cerraron sus puertas, mientras que las calles quedaron vacías, incluso la policía impidió a los periodistas acercarse a las zonas de ataque.

La ola de ataques del Talibán llegó tras la advertencia de que iniciaría su 'ofensiva de primavera' contra las tropas de la coalición encabezada por Estados Unidos y el gobierno afgano, asegurando que la muerte de Osama Bin Laden había elevado la moral de la insurgencia.