El éxito no es final; el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta .

Winston Churchill.

Una pregunta frecuente que nos hacemos es por qué fallamos en la ejecución de nuestros planes, particularmente en los relativos a nuestros temas financieros.

En el estudio Financial Literacy and Planning , publicado por el National Bureau of Economic Research, Annamaria Lusardi y Olivia S. Mitchell analizan a partir de una encuesta realizada, por qué las personas hacen planes financieros, qué información recopilan para ello, cómo los implementan y cuáles son las condiciones que llevan a que estos planes tengan éxito o fracasen.

Un primer elemento identificado que distingue a las personas que pueden planear y ejecutar adecuadamente sus planes y quienes no son capaces de hacerlo, consiste en la capacidad de éstas para hacerse las preguntas correctas acerca del tema que pretenden planear.

Entre más precisas sean las preguntas que se hacen respecto de lo que tenemos planeado, los ejercicios asociados, las acciones planteadas y los resultados de esa planeación tenderán a ser más adecuados. Un ejemplo de ello es que si yo planeo para el retiro sin tener un marco de referencia concreto y duro sobre lo que debo resolver, las probabilidades de éxito serán menores a las que tendré si determino con puntualidad cuánto me falta para retirarme, cuántos años estimados de vida de retiro tendré, cuáles serán mis necesidades económicas concretas y qué acciones de previsión en el presente puedo efectivamente realizar.

Un segundo elemento lo constituye la capacidad de contar con (y entender) los conocimientos financieros mínimos indispensables que se necesitan para comprender el verdadero peso de las decisiones y acciones asociadas de manera puntual y para dimensionar la relevancia específica de su cumplimiento. Si yo no entiendo la importancia de contar con un rendimiento que le gane a la inflación en el tiempo, será un elemento que no será tomado en cuenta durante mi proceso de planeación, lo que terminará ocasionándome consecuencias negativas.

De igual forma, si no conozco lo básico de cómo funciona un determinado plan de ahorro, no podré escoger uno que se acomode a mis necesidades, que sea medianamente favorable y tampoco aprovecharé cabalmente las ventajas que me proporcione.

De la misma manera, el entendimiento mínimo de conceptos como el riesgo o diversificación de la inversión (tratándose de una planeación a largo plazo) es fundamental para tomar mejores nuestras decisiones y ejecutar mejor lo que ya se tiene planeado.

Otro elemento encontrado en esta investigación que reporta una asociación favorable de cumplimiento de lo planeado está en la utilización frecuente de herramientas financieras disponibles como calculadores de retiro y herramientas de proyección de ahorro, que simplifican para quien planea la capacidad de visualizar el escenario futuro de nuestro objetivo.

MECANISMOS FORMALES DE AHORRO E INVERSIÓN

Los planeadores exitosos, de acuerdo con esta encuesta, tienen además como común denominador la utilización de mecanismos formales y especializados de ahorro e inversión, tales como planes de contribución definida y otros mecanismos específicos de ahorro provisional para el futuro; evitando recurrir -como regularmente hacen los planeadores no exitosos- a mecanismos financieros simples y no especializados que no facilitan el sostenimiento y cumplimiento de largo plazo de los planes y su éxito.

Algunos otros elementos que podemos vincular con la poca eficacia en la planeación y su ejecución son la falta de entendimiento de los elementos de nuestro entorno, que también pueden afectar nuestros planes y el plantearse objetivos poco realistas. Sin llegar a ser fatalista, es preferible establecer escenarios que contemplen contingencias negativas para que, en caso de que éstas se presenten, su efecto esté descontado dentro del resultado del objetivo que buscamos, evitando creer que objetivos desmedidos se cumplirán sólo por desearlos, sin que existan razones reales para que se alcancen.

Son muchos otros los factores que nos permitirán cumplir nuestros planes financieros, pero los anteriores constituyen un punto de partida importante para alcanzar los objetivos patrimoniales que mejoren nuestra vida financiera futura y la de nuestras familias.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: @martinezsolares