La rutina del día a día involucra realizar varias actividades e incluso, muchas de ellas requieren trasladarse de un lugar a otro para llevarlas a cabo, afortunadamente la tecnología ha sido capaz de volverse en una aliada para agilizar estas actividades.

Si piensa hacer las compras del supermercado, adquirir ropa y accesorios, pagar su tarjeta de crédito e incluso ir a comer con la posibilidad de pagar desde su teléfono inteligente, todo esto ya es posible y en cuestión de segundos, por ello es importante que considere esta alternativa como parte de sus actividades.

Ya sea con tarjetas digitales (wallets), códigos Quick Response o directamente desde la aplicación de su banco, puede realizar diferentes pagos sin la necesidad de utilizar dinero en efectivo; sin embargo, de acuerdo con expertos, aún existen diversos en la materia.

De acuerdo con datos de Fintech Summit Google 2019, 55% de los usuarios de alguna aplicación de finanzas la usa para hacer una operación financiera de forma más fácil, incluso Deloitte y Visa prevén que para el 2025, 75% del dinero que se mueva en los bancos a nivel mundial será por las transacciones móviles que harán las generaciones X, Y y Z.

“Los servicios que ofrece la banca a nivel global se han ido transformando gracias a la digitalización, lo que ha cambiado la forma en que se atiende a los consumidores y cómo éstos interactúan con las empresas. La tecnología le ha permitido a las instituciones financieras aumentar su flexibilidad y permitir que ciertos servicios bancarios puedan ser realizados por un tercero”, comenta Sebastián Medrano, director de la comparadora de servicios financieros Coru.com.

En este sentido, actualmente bancos y fintech ofrecen sus servicios a través de aplicaciones donde tiene la posibilidad de pagar en cuestión de segundos, tal es el caso del Cobro Digital (CoDi) que el Banco de México puso en operación.

Desbancar al rey

Uno de los objetivos en materia de inclusión financiera es reducir el uso del efectivo, para ello se han implementado diversos programas que fomenten el uso de nuevas tecnologías para realizar pagos digitales.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, a nivel nacional, 87% de las personas todavía utiliza el efectivo para realizar compras mayores a 500 pesos, mientras que sólo 10% de los adultos efectúa pagos mediante su cuenta bancaria y apenas 2.7% utiliza smartphones para pagar, a pesar de que 93% de la población total en el país se conecta a Internet por medio de su celular.

“El mercado mexicano tiene retos importantes para los pagos digitales, uno de ellos tiene que ver con la brecha entre el gran número de smartphones con Internet contra el bajo porcentaje de penetración de las tarjetas de crédito. En este contexto, las carteras digitales presentan una gran oportunidad, ya que permiten realizar transacciones sin necesidad de tener una cuenta bancaria”, comentó Erick McKinney, key account manager de la plataforma de pagos Adyen.

En línea con lo anterior, McKinney destacó que en algunas ciudades e incluso en México ya es posible encontrar establecimientos donde podrá realizar pagos a través de diferentes canales.

“En grandes ciudades como Nueva York, este método de pago se ha vuelto muy popular; muchos establecimientos colocan calcomanías o logos de las apps y carteras digitales con las cuales los usuarios pueden pagar sin compartir información sensible”, dijo.

El reto es la seguridad

Uno de los retos que se tiene a la hora de usar este tipo de plataformas es la seguridad, ya que a pesar de contar con múltiples candados para el acceso y uso de sus cuentas, las amenazas virtuales son un factor de riesgo para los usuarios de este tipo de servicios.

Actualmente tiene la posibilidad de bloquear sus cuentas a través de un botón instalado en la aplicación, o bien, acceder a la misma a través de los datos biométricos como reconocimiento facial, voz o huellas dactilares.

Al respecto, la encuesta El Rompecabezas Imposible de la Ciberseguridad, de Sophos, arrojó que 55% de las empresas mexicanas ha sido víctima de ciberdelincuentes.

“Esta incertidumbre se podría convertir en una gran oportunidad para las empresas quienes necesitan fortalecer sus sistemas de seguridad y crear un ecosistema confiable para los usuarios. Dentro de los próximos años, seremos testigos de cómo las transacciones digitales son más seguras ya que contarán con sistemas de protección más robustos e integrales”, declaró McKinney.

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