Tropezar de nuevo y con la misma piedra no es un destino deseable ni en cuestión de amores ni de finanzas patrimoniales.

Si usted encontró a su media naranja por segunda, tercera o quinta vez, no puede darse el lujo de seguir cometiendo los mismos errores financieros que en el pasado. El tiempo de vida laboral cada vez es más corto y por lo tanto un golpe a sus finanzas tendrá efectos más dañinos que durante las primeras nupcias.

En el segundo matrimonio lo más probable es que usted y su nueva pareja ya hayan acumulado bienes como casa, negocio, autos, pero también mayores responsabilidades financieras como dar pensión alimenticia o pagar deudas.

Tener claro desde el principio qué bienes son de cada quien y cuáles serán de los dos, ayudará a no caer en incumplimientos de sus obligaciones, a fomentar la confianza entre ambos y a plantear proyectos patrimoniales nuevos.

ELIMINE EL PRIMER LAZO FINANCIERO

Lo primero que debe hacer antes de casarse por segunda vez es liquidar por completo todos los lazos financieros que le unan con su cónyuge anterior.

No es lo mismo el divorcio que la liquidación de la sociedad conyugal (cuando ambos generan derechos de propiedad de los bienes logrados durante la unión). El primero se refiere a la terminación de la relación y el segundo a que los dos esposos acuerdan la repartición de bienes y los detalles sobre el pago de pensiones, entre otros , explicó Guadalupe Martínez Tovar, maestra en Derecho Familiar por la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados.

A decir de la experta, es común que estos aspectos queden sin resolver sobre todo en los llamados divorcios incausados, conocidos como exprés.

Un divorcio incausado se refiere a que ya no se requiere que las partes manifiesten una razón en particular para poder demandar el divorcio. Basta la solicitud para que puedan disolver el matrimonio.

En la audiencia una de las partes hace una propuesta en cuanto a repartición de bienes y pensiones. Si el cónyuge no está de acuerdo, el juez decreta el divorcio y la liquidación de la sociedad conyugal se lleva en un procedimiento aparte, detalló Eduardo Flores, director jurídico de la consultoría Red Legal.

SER EL/LA AMANTE PONE EN RIESGO SU PATRIMONIO

Mucho cuidado con irse a vivir con una persona que no se ha divorciado. El patrimonio que la persona genere drante la segunda relación todavía formará parte del primer matrimonio, alertó Martínez Jacaranda.

Agregó: En este caso, si un primer matrimonio no está disuelto no se generan derechos de concubinato porque una de las condiciones es que ninguna persona esté casada.

Una persona puede decir: Yo me junto con Juan, aunque no esté divorciado y vivir con él 40 años, tener hijos y nietos. Si la persona se muere hoy la pensión y los bienes de Juan, incluso la casa donde usted vivió que estaba a nombre de Juan, serán de la primera esposa , advirtió.

POR QUÉ LE DAS TANTO A LOS OTROS Y QUEDA TAN POCO PARA NOSOTROS

Un aspecto sensible y que puede generar susceptibilidades con la nueva pareja es el pago de pensiones alimenticias.

Según explicó Guillermo Krebs­ Pérez, académico de la Universidad Iberoamericana, las pensiones pueden pagarlas hombres y mujeres por conceptos de alimentos, vestido, educación o esparcimiento, pero no sólo a los hijos sino incluso a la expareja, si ésta se dedicó primordialmente al cuidado del hogar y a la crianza de los hijos.

NUEVO RÉGIMEN MATRIMNIAL

En México existen dos tipos de regímenes patrimoniales: sociedad conyugal, en el que los bienes del matrimonio pertenecen a ambos; y bajo separación de bienes, en el que ninguno de los dos genera derechos sobre los bienes que estén a nombre del otro.

De la combinación de ambos surge el régimen mixto que, a juicio de los expertos, es el más recomendable para los segundos matrimonios.

Para delimitar las condiciones del régimen mixto existen las llamadas capitulaciones matrimoniales, que son cláusulas que se añaden al contrato en las que especifica qué bienes entran a la nueva sociedad conyugal y cuales no.

DIEZ CONSEJOS PARA VIVIR FELICES (AHORA SÍ) PARA SIEMPRE

1) Deshaga los lazos financieros con su cónyuge anterior de inmediato.

2) Si lo considera necesario, haga cambio de beneficiarios en sus productos financieros como cuentas bancarias, seguros e inversiones.

3) Pida asesoría antes de contraer nuevas nupcias para acordar con su pareja qué régimen matrimonial adoptarán.

4) Hable con su nueva pareja sobre sus ingresos mensuales totales.

5) Transparente las deudas que tiene en la actualidad y la forma en que piensa liquidarlas. Pida hacer lo mismo a su pareja.

6) El segundo matrimonio está más cerca del retiro que el primero. Hablen sobre sus expectativas de jubilación.

7) Aclare si entrega o no pensión a su cónyuge anterior, a cuánto asciende y qué porcentaje de su ingreso mensual y anual representa.

8) Platique acerca de la expectativa que tiene cada uno sobre la manutención de los padres de edad avanzada y si existe la posibilidad de que en algún momento vayan a vivir con la pareja.

9) Evite vivir con alguien que no está divorciado o que no ha llegado a un acuerdo sobre la liquidación de sus bienes cuando estuvo casado bajo sociedad conyugal anteriormente.

10) Haga testamento.

¿QUÉ PASA CON LOS CRÉDITOS CONJUNTOS?

Si usted adquirió un crédito con su cónyuge, como es el caso del crédito Infonavit o Fovissste para adquirir una vivienda de mayor valor, la figura no se daría en razón del régimen matrimonial, ya que ambos son copropietarios. Ahí tendrían que pagar hasta el final el crédito durante la vida de éste y al final los dos serán propietarios.

ilse.santarita@eleconomista.mx