México, como otras partes del mundo, enfrenta un importante cambio demográfico; la alta proporción de jóvenes respecto de personas de otras edades implica que, en algunas décadas, habrá muchos adultos mayores, un fenómeno que se conoce como envejecimiento global, lo cual encarecería de manera importante los servicios de salud, problema para el cual hay que prepararse invirtiendo más allá de lo que nos obliga la ley.

Así lo consideró Richard Jackson, presidente del Global Aging Institute, quien explicó que este cambio promete cambiar cada dimensión de la vida económica y social de gran parte del mundo, desde el ámbito familiar hasta el rubro geopolítico.

“Cambiará la capacidad de las sociedades de mantener una calidad de vida óptima para los jóvenes mientras afrontan las necesidades de las poblaciones de adultos mayores cada vez más grandes”, dijo durante la 28 Convención de Aseguradores de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.

El especialista refirió que, en lo que a costos de salud se refiere, hay multiplicadores en los precios de salud relacionados con la edad, de los cuales identificó tres.

El primero es que las personas mayores consumen más servicios de salud que los jóvenes, sobre todo porque son más propensos a padecer enfermedades crónicas, las cuales son más costosas. El segundo multiplicador de los costos de salud se deriva de que los adultos mayores son el segmento de la población que suele crecer más rápido, mientras que el tercero apunta a que entre más vieja es una población, mayores servicios de salud consume.

Estos multiplicadores de costos podrían revertirse teniendo una economía sólida, matizó Jackson, lo cual idealmente puede lograrse con una población en edad productiva como la que ahora tiene México. No obstante, las condiciones laborales y salariales tienen que ser favorables.

De ahí que el especialista exhortó a ahorrar más allá de lo que por ley corresponde; recordemos que los trabajadores ahorran —con aportaciones suyas y de su patrón— 6.5% de su salario mensual, lo que representa la proporción más baja entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Con este ahorro se alcanzarían pensiones equivalentes, en el mejor de los casos, de 30% del último salario obtenido.

Jackson —como otros especialistas— consideró que este ahorro debería ser, por lo menos, de 13% del salario mensual (idealmente de 15%), para acceder a pensiones equivalentes a poco más de la mitad del último salario obtenido.

Aunque esta medida no podría aplicarse de un día a otro debido a su impacto en el poder adquisitivo de las personas, insistió en la necesidad de reforzar el sistema de ahorro voluntario. Este ahorro, agregó, debe ser de largo plazo, pero es importante despertar la conciencia de comenzar a construirlo a edades tempranas, o de otro modo podría ser muy tarde para invertir y obtener rendimientos suficientes para solventar necesidades de salud y de otros rubros.

“El ánimo social también puede cambiar. La aversión al riesgo es probable que incremente (conforme una persona tiene mayor edad), pero los horizontes se hacen más cortos; las sociedades querrán hacer inversiones a largo plazo cuando estén en edad avanzada, pero podrían no ser suficiente”, concluyó.

Nuevos avances ayudan a prevenir las enfermedades

Tecnología podría reducir costos en salud

La tecnología exponencial aplicada a la medicina incidirá en los costos del cuidado de la salud y de los seguros en todo el mundo, afirmó el presidente de la Facultad de Medicina y Neurociencia, Singularity University, Daniel Kraft.

Al participar en la 28 Convención de Aseguradores AMIS, dijo que la irrupción de la tecnología en la medicina está transformando la atención médica y los costos relacionados a la misma, al posibilitar a los profesionistas y pacientes a ser más “reactivos y proactivos” frente a los padecimientos en una etapa más temprana o incluso antes de que las enfermedades se presenten.

Actualmente, expuso, no sólo existen mejores herramientas médicas para detectar las enfermedades, sino también una gran base de información portable e intercambiable que puede ser útil para acelerar los procesos de atención de salud y de enfermedades más complejas.

Además, los avances tecnológicos en salud han incidido en la reducción de costos vinculados, al exponer una detección más oportuna de los padecimientos, e incluso desde la comodidad del hogar a través de dispositivos móviles.

Un ejemplo de ello, indicó, es que ya existen aplicaciones o dispositivos móviles para que cada habitante pueda rastrear su salud e identificar de forma correcta ciertos signos que auxilien en términos médicos.

Otro ejemplo, señaló, está en la lectura del código genético, cuyo costo ronda los 100 dólares en Estados Unidos, y con el cual se pueden predecir tendencias de enfermedades de cada individuo.

El directivo mencionó que la lectura del código genético es relevante para el sector asegurador, pues puede aplicar como incentivo en la contratación de seguros de vida o salud.

No obstante, Richard Jackson, presidente del Global Aging Institute, exhortó a tomar con mesura el posible impacto de la tecnología en los costos futuros de los servicios de salud.

“Las tecnologías podrían bajar los costos, pero si la historia funge como guía, al menos a la fecha no ha funcionado de la misma manera en el sector de salud como lo hace en otros, y por el contrario, tiende a incrementar costos porque aumenta el número de condiciones que pueden ser tratables”. (Notimex / Redacción)