En México, la cantidad de mujeres que tienen una cuenta de ahorro para el retiro es menor (31%) en comparación con los hombres (49%), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con la plataforma de finanzas personales Finerio, las causas de esta situación son múltiples, desde que las mujeres no son remuneradas por las tareas domésticas, son menos arriesgadas en la inversión, tienen menos puestos directivos, su nivel educativo es menor, falta de conocimiento y viven más años que los hombres.

“Las mujeres suelen administrar el presupuesto familiar y son muy buenas en ello; sin embargo, falta que sean conscientes de esta habilidad y que la apliquen también en la inversión para incrementar su ahorro”, explicó la plataforma.

Para ello, dijo, es necesario educarse en temas financieros, para planificar sus finanzas, saber cuánto deben ahorrar y cómo invertir su dinero, para por ejemplo, poner un negocio, hacer una maestría o alguna especialización, así como cumplir otras metas financieras.

Finerio destacó que entre las metas financieras y de vida a cumplir es la jubilación, ya que de ello dependerá la calidad de vida que mantendrá al término de su vida laboral.

“Es importante atender esto, pues tienen que ahorrar 11% y un 50% más que los hombres, por vivir años y cotizar menos a la Seguridad Social”, comentó.

Otro de los factores que también impiden que las mujeres tengan que ahorrar más para llegar a su retiro, tiene que ver con factores culturales y sociales donde el papel de la mujer muchas veces es relegado o no tiene las mismas oportunidades salariales que los hombres.

“Las mujeres por lo general trabajan menos años o tienen un trabajo remunerado durante menos años porque se ocupan de las tareas domésticas no remuneradas. Además, trabajan en mayor medida jornadas parciales o reducidas y cobran menos”, agregó Finerio.

En este sentido, el Indicador Mujeres de la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza arroja que el acceso al bienestar, a la libertad, y a la posibilidad de participar en la vida pública y productiva del país, tiene barreras más altas para la mitad de la población en edad de trabajar, por el simple hecho de haber nacido mujeres.

De acuerdo con datos de la organización, en México hay 21.6 millones de mujeres excluidas del mercado laboral, de las cuales 16.9 millones de ellas no pueden salir a buscar trabajo porque están haciendo quehaceres domésticos y servicios de cuidado.

“Las mujeres que logran pasar la barrera de la exclusión y acceden a una ocupación, lo hacen en condiciones precarias, la mayoría sin Seguridad Social, sin contrato estable, sin afiliación sindical y muchas sin prestaciones”, refiere la organización.

El pequeño gran detalle

La esperanza de vida es un factor importante que pudiera, en primera instancia, no involucrarse directamente con el tema, sin embargo tiene gran peso, y es que de acuerdo con los últimos datos, la esperanza de vida de las mujeres es cinco años mayor a la de los hombres.

¿Cuál es la consecuencia? Finerio menciona que en ese sentido, las mujeres tienen menos recursos o deben ahorrar más para cubrir sus necesidades y lujos esos años, o deben plantear alargar su vida laboral.

Eso no es todo, ya que al existir una mayor esperanza de vida para las mujeres, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), añade que esos años adicionales significan que los ahorros se distribuyen en más tiempo de vida y dan como resultado tasas de reemplazo menores en su retiro, pensiones más bajas y un poder adquisitivo disminuido.

Un ejemplo de esta situación se demuestra con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, del Inegi, que señala que la pensión contributiva promedio mensual asciende a 5,128 pesos para las mujeres y 6,602 para los hombres.

Acceso a servicios financieros, otro reto

El acceso que las mujeres tienen a diferentes productos o servicios financieros, también es una problemática, ya que eso impide que tengan menor capacidad de ahorro en instrumentos formales.

De acuerdo con la ENIF 2018, el porcentaje de población de 18 a 70 años con algún producto financiero arroja que, a nivel nacional los hombres tienen 72%, en tanto que las mujeres llegan a 65 por ciento.

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