Buscar
Finanzas Personales

Lectura 3:00 min

Herramienta para las metas de vida

Nos han enseñado que el presupuesto es como una cadena que ata nuestro gasto y nos resta libertad, sin embargo, hay que entender que es lo contrario.

main image

Ya hemos reflexionado acerca de cómo establecer nuestras prioridades financieras a corto, mediano y largo plazos. Hemos determinado que una vez que sabemos lo que esas metas representan para nosotros y que hemos decidido concentrarnos en ellas, tenemos que aprender a definirlas y a elaborar un plan financiero en torno de ellas.

Antes de que nuestros lectores sigan, queremos pedirles que mantengan su mente abierta, ya que hablaremos de una frase que para muchos de nosotros puede sonar bastante trillada, pero que, si dejamos de lado nuestros prejuicios, veremos que puede alcanzar una nueva dimensión y un significado diferente al que tenía para nosotros.

Dicha frase es: La forma más fácil de alcanzar nuestras metas es mediante el establecimiento de un presupuesto .

Desde luego, antes de seguir queremos hacer algunas aclaraciones.

Sabemos que ya todos hemos escuchado alguna vez que necesitamos un presupuesto en nuestras vidas. Algunos lo hemos oído, leído e intentado tantas veces sin éxito, que el que alguien nos lo repita nos hace ponernos a la defensiva e incluso sentir náuseas.

El problema es que nos han enseñado que el presupuesto es como una cadena que ata nuestro gasto y nos resta libertad. Como a muchos nos sucede con las matemáticas: llegamos a odiarlas porque no nos enseñan a comprender su significado, sino a mecanizarlas.

Sin embargo, es importante entender que por el contrario, un buen presupuesto lo que nos da es libertad. Empecemos por respondernos dos preguntas esenciales:

1- ¿Por qué necesitamos un presupuesto? Para asegurarnos que el dinero que ganamos sea usado de la forma como queremos usarlo: en lograr lo que más nos importa, nuestras metas.

2- ¿Tenemos que seguir todos nuestros gastos a detalle? La respuesta, por extraño que parezca, es no . No importa si uno gasta más en artículos de limpieza, que en comida.

Lo que realmente importa, como mencionamos en la pregunta 1, es que cada mes podamos contribuir lo necesario para alcanzar nuestras metas. Y esto es muy fácil de lograr si nos pagamos primero a nosotros mismos.

Palabras mágicas: pagarnos primero a nosotros mismos

Pues bien, una vez que hemos identificado nuestras prioridades, debemos definirlas de manera muy concreta y determinar de esta forma el monto mensual que necesitamos para alcanzarlas.

Entonces, pagarnos a nosotros mismos consiste en que, tan pronto como recibamos nuestro ingreso, separemos ese monto mensual que requerimos para nuestras metas antes de que podamos gastarlo en algo más.

La forma como gastemos el resto realmente no importa, siempre y cuando tengamos el cuidado suficiente de no gastar de más.

Precisamente para lograr esto es que necesitamos asignar un monto estimado de gastos a cada una de las distintas categorías de gasto, pero atendiendo en todo momento a nuestro propio patrón de consumo.

Pero, ¿cómo determinamos nuestro patrón de consumo? Esto es muy fácil: mediante el estado de ingresos y egresos (o flujo de efectivo).

Antes de terminar queremos reiterar algo importante: conocer nuestro patrón de gastos es conocernos a nosotros mismos. Nunca podremos hacer un presupuesto que funcione realmente si no está acorde con la forma como somos.

*Te invito a que me envíes tus preguntas, dudas y comentarios a través de mi página en Internet: www.planeatusfinanzas.com

jlanzagorta@eleconomista.com.mx

tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete