Tal vez usted ha escuchado o conoce a alguna persona con estrés, mal humor, alguna enfermedad, complicaciones en la familia y en el trabajo. Posiblemente tenga un problema más común de lo imaginado: las deudas con sus tarjetas de crédito le llegaron hasta el cuello.

Expertos en manejo de deudas comentaron que la desinformación es una de las causas principales por las que la gente no tiene control en sus tarjetas de crédito y, por ende, tiene deudas significativas.

Tenemos la mala idea de que un crédito es un ingreso adicional. Es común que, cuando un banco entrega una tarjeta de crédito, se usa en cosas banales, además de la excesiva confianza en la estabilidad económica personal , comentó Ángel González Badillo, presidente de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor.

A decir de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros una forma adecuada de hacer frente a las deudas contraídas es clasificar los gastos según su importancia.

Es aconsejable clasificar los gastos en tres grandes rubros: los imprescindibles, los necesarios y los deseables o innecesarios. Después, hay que recortar en orden inverso (primero los innecesarios) , para tener un ahorro sustancial de inicio.

Según José Vázquez Chávez, especialista en Derecho Mercantil, en estos problemas caen más los hombres que las mujeres por el hecho de que, por lo regular, son los que llevan la carga económica de la familia.

Las mujeres se endeudan menos, pero lo dicen hasta que hacen cuentas con su pareja, al final de la quincena, por ejemplo , sostuvo.

Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores indican que la cartera vencida, de crédito al consumo para junio anterior, fue cercana a 20,480 millones de pesos, cifra que se incrementó cerca de 33% con respecto a los 15,330 millones registrados el mismo periodo de marzo del 2011.

Paso a paso

  • Para una persona que tiene problemas en extremo y que no realiza los pagos mínimos exigidos por el acreedor sin que ello signifique quitarle bienestar a su familia, la Organización Nacional de la Defensa del Deudor recomienda el siguiente programa antideudas.

Acepte su realidad

  • Tome el toro por los cuernos. Es necesario ya que por orgullo, vergüenza o porque no se puede creer y aceptar que se está en esa situación, no se tiene noción de lo que ocurre. Muchas personas no lo aceptan, incluso, a nivel psicológico. Quieren creer que todavía tienen el control de esa situación, pero la realidad es que no es así.

Suspenda pagos

  • Es provisionalmente y esto no implica que se va a evadir el pago. Significa que se va a pagar, pero primero tenemos que estabilizar las finanzas. Es una estrategia que usan países o empresas que enfrentan una bancarrota porque no pueden enfrentar sus pasivos.

Ingresos adicionales

  • Si lo que gana no le alcanza, puede buscar encontrar un empleo que le aporte ingresos extra en sus ratos libres. El excedente que le dará esa actividad se puede ahorrar para pagar en un futuro próximo la deuda mediante una quita.

Plan de austeridad

  • Mientras se sale del problema, probablemente no pueda ir al cine o gastar en absolutamente nada que no sea necesario. Termine con este gasto que se define como hormiga. Con esta situación se puede generar un ahorro de hasta 60% del ingreso mensual de una familia.

Plan de ahorro

  • Cuando se alcanza la estabilidad económica, se debe comenzar a ahorrar meticulosa y responsablemente, porque este dinero se va a usar para pagar nuestras deudas. Puede reunir cantidades poco a poco para que, cuando se tenga una cantidad determinada, pueda contactar a sus acreedores y uno por uno negociar para liquidar la deuda por medio de la quita.

No más créditos

  • Es contraproducente porque los intereses y el mal manejo de los recursos pueden elevar aún más la deuda.

Riesgos

  • Posibilidad de demanda de algún acreedor porque, cuando se suspenden los pagos, éste puede pensar que no se le va a pagar y lo primero que hace es demandar al deudor.
  • Adquirir una mala nota en el Buró de Crédito hasta que se liquidan las deudas.
  • Acoso imparable de los despachos de cobranza.

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