Vivir constantemente en riesgo ?es saltar del acantilado y fabricar ?las alas en la caída .

Ray Bradbury, escritor ?estadounidense de ciencia ficción.

La mayoría de los mecanismos que siguen las empresas financieras para determinar el perfil de riesgo de sus potenciales inversionistas están asociados a capturar, a través de una serie de preguntas, cuáles son sus expectativas sobre el rendimiento a obtener en el tiempo, sobre los horizontes de inversión temporales con los que se sienten más cómodos y sobre los niveles máximos de potencial pérdida tolerables.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, este tipo de mecanismos dejan frecuentemente fuera factores fundamentales para analizar el verdadero perfil de riesgo de las personas.

Suponen, en la mayoría de los casos, que una foto del perfil actual puede servir para determinar las características de aversión al riesgo en el futuro. La evidencia experimental muestra que condiciones cambiantes del entorno pueden modificar nuestra percepción de riesgo, haciendo que las condiciones que en un momento nos parecen aceptables, no lo sean en otro.

En este mismo sentido, estudios realizados por los premio Nobel de economía Kahneman y Tversky, muestran que las personas cambiamos nuestro perfil de riesgo incluso de manera coyuntural, específicamente ante situaciones de pérdida o ganancia que modifican el marco de referencia que, a nivel conductual, determinan nuestras decisiones frente a riesgos financieros.

A nivel mundial, cada día es más frecuente encontrar empresas financieras que utilizan mecanismos de análisis conductual para determinar los verdaderos perfiles de riesgo de las personas.

A partir de la crisis del 2008 y a la fecha, hemos presenciado primero una enorme reducción de riqueza producto de la crisis y volatilidad financiera y, más recientemente, una larga época de auge y crecimiento (aunque con volatilidad) de las inversiones.

Existen estudios empíricos que muestran que después, tanto de periodos de crisis como de crecimiento acelerado, el nivel de respuesta conductual varía, pudiendo acentuarse ante nuevos periodos de incertidumbre.

Después de un periodo de marcado crecimiento de los mercados financieros, con crecimientos de la mayoría de los indicadores bursátiles, es previsible que en algún momento del futuro se genere una corrección que podrá provocar cambios en la conducta de percepción de riesgo de los inversionistas y eventualmente llevarlos a tomar decisiones inadecuadas.

En el documento Risk Profiling Through Behavioral Finance Lens, preparado para el CFA Institute por Michael Pompian, se trata de determinar un mejor método para analizar el perfil de riesgo de las personas.

El autor recupera una caracterización que había realizado en estudios previos, en donde se describen dos tipos de sesgos conductuales extremos. Por un lado, están los sesgos cognitivos, que se refieren a aquellos que se derivan de errores en el manejo de la memoria y la información; así como del procesamiento que hacemos de ésta y que derivan en razonamientos fallidos. Estos sesgos, a su vez, pueden subdividirse en sesgos asociados con la incapacidad para modificar las creencias propias y la información que consideramos válida y los sesgos de procesamiento de información, que nos llevan a analizar incorrectamente la información de la que disponemos para la toma de decisiones.

En el extremo contrario están los sesgos emocionales, que se derivan de cómo las emociones afectan negativamente el proceso de razonamiento y nuestra capacidad para la toma de adecuadas decisiones financieras.

La recomendación que se deriva es, en primer término, para los asesores de inversiones, en el sentido de que deben tomar en consideración este tipo de sesgos para analizar las recomendaciones más adecuadas para sus propios clientes y la forma en que éstas se les presenten. Ello, para disminuir el potencial efecto negativo de estos sesgos, particularmente en momentos de incertidumbre y volatilidad financiera, que los lleven a tomar decisiones que los afecten negativamente.

Para los asesores financieros, pero sobre todo las personas que buscan tomar decisiones financieras favorables, es fundamental reconocer, antes de enfrentar situaciones de incertidumbre y volatilidad, qué tipo de sesgos pueden afectar sus decisiones, para estar prevenidos y evitar que las decisiones de corto plazo que tomen en esos entornos comprometan su futuro bienestar financiero.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. ?Síguelo en Twitter:

@martinezsolares.