Fomentar en sus hijos el hábito del ahorro es bueno, pero enseñarlos a invertir es mejor.

July Mey Ang Reyes, gerente de promoción de la casa matriz de la operadora de fondos GMB, se ha dado a la tarea de promover la inversión entre los ahorradores más jóvenes de las familias.

Pese a que todavía no existe un producto dirigido exclusivamente para los niños, esta práctica que ella ha realizado desde hace tres años podría generalizarse muy pronto, asegura.

Los bancos han conformado una amplia oferta de cuentas de ahorro infantil pero, como ocurre con cualquier cuenta bancaria tradicional, ofrecen rendimientos marginales.

Según un sondeo realizado por El Economista, en México son nueve las instituciones que participan en el segmento de niños con 11 productos en el mercado. El beneficio que ofrecen va desde 0.1% al año en instituciones como Scotiabank hasta 4% anual en bancos como Afirme, bajo condición de que el niño haya mantenido un saldo mínimo de 500 pesos todos los meses.

Los rendimientos que ofrecen las cuentas de ahorro son tan bajos que no resultan estimulantes ni para un niño ni para un adulto. Y el dinero invertido en un instrumento que da rendimientos por debajo de la inflación, pierde poder adquisitivo con el tiempo , explica Luis Manuel Sánchez Muñoz, director de la Fundación Finanzas para Niños.

Sánchez Muñoz recomienda no sólo animar a los niños a ahorrar, sino a hacer crecer su dinero ya sea a través de las inversiones de los papás (diferenciando el capital que haya aportado el niño) o por sí mismos con contratos independientes.

LA INVERSIÓN A LARGO PLAZO ES LA CLAVE

Los fondos de inversión son una especie de canastas donde muchos inversionistas acumulan su dinero para invertir en instrumentos que difícilmente podrían comprar de manera individual.

July Mey Ang explica que el fondo que ella promueve entre sus clientes más jóvenes es uno que invierte sólo en acciones de empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores y que GBM considera en crecimiento. Entre ellas están Grupo Martí, Liverpool, Bachoco, Bimbo y Chedraui.

Un fondo como el de GBM, que invierte más de 90% de su capital en empresas que cotizan en la BMV, puede entregar rendimientos muy superiores a los de una cuenta bancaria aunque eso implica asumir mucho más riesgo.

La inversión en acciones de empresas siempre tiene que verse con un horizonte de inversión de largo plazo. Y los niños, por su corta edad, lo tienen , dice July Mey Ang.

El horizonte de inversión se refiere al tiempo que transcurre entre la fecha en que se realiza la inversión hasta el momento en que el inversionista desea retirar el dinero.

Según lo que explica Mey Ang Reyes, si un niño de 10 años planeara retirarlo a los 18 para ir a la universidad, tendría ocho años como horizonte de inversión, tiempo suficiente para absorber los inevitables vaivenes de los mercados accionarios.

¿DESDE QUÉ EDAD PUEDE EMPEZAR?

Si el objetivo es fomentar el ahorro entre los niños, lo conveniente es empezar cuando ellos comprendan lo que significa el dinero.

A partir de los cinco o seis años, un niño ya empieza a entender el dinero como un intercambio de bienes, pero no así el funcionamiento de otros instrumentos ya que son procesos mucho más abstractos. Eso no ocurre sino hasta los 10 años aproximadamente , asegura Isabel Gutiérrez, coordinadora de la carrera de Psicología en la Universidad Panamericana.

Una edad conveniente es a partir de los nueve o 10 años, coincide la gerente de GBM.

¿CUÁNTO DINERO NECESITA?

Existen operadoras que ofrecen fondos desde 500 pesos u otras que requieren un capital inicial de 100,000 pesos.

El monto mínimo para abrir un contrato en operadora GBM es de 50,000 pesos aunque la cifra puede variar de acuerdo al fondo que se elija.

Esa cantidad es un capital inicial que el padre hace a la cuenta más el ahorro que el niño tenga hasta el momento, pero las aportaciones adicionales sin montos mínimos podrían ser con los ahorros que el niño vaya acumulando mensualmente, sugiere Mey Ang.

ilse.santarita@eleconomista.mx