El 1 de marzo, el Congreso aprobó la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, coloquialmente conocida como ley fintech, la cual fue promulgada por el presidente Enrique Peña Nieto en la inauguración de la pasada Convención Bancaria.

Esta ley busca, entre otras cosas, ofrecer mayor certeza jurídica a usuarios de los servicios financieros en plataformas digitales, la adecuada competencia entre estas nuevas empresas tecnológicas y las instituciones bancarias y financieras tradicionales.

A pesar de que la regulación secundaria, que nutrirá esta ley en temas específicos, se encuentra en su etapa inicial, los expertos recomiendan a los usuarios comenzar a entender esta norma y saber qué es lo que cambiará con ella.

Por su parte, Gerardo Obregón, director general de Prestadero.com, plataforma de préstamos entre particulares, manifestó la importancia de que antiguos y futuros usuarios estén bien informados sobre lo que representa esta ley.

“El principal beneficio de esta regulación es que nos pone nombre y apellido, nos pone en un marco en donde ya hay ciertas reglas que sabemos que debemos seguir, nos pone el piso parejo para competir entre plataformas y las instituciones tradicionales, lo que genera confianza entre los usuarios”, explicó.

Según información de Finnovista, en nuestro país existen 230 empresas fintech, las cuales estarán reguladas por la actual ley, lo que representará, señalan los expertos, la existencia de una mayor inclusión financiera y estabilidad en el sistema financiero, impulsará la competencia del sector y protegerá al usuario.

En su momento, Diego Paillés, director general de LaTasa.mx, plataforma digital de inversión, indicó que en nuestro país aún existen ciertas reservas en la adopción de los servicios que ofrecen este tipo de empresas.

No obstante, la nueva legislación ofrece un marco de vigilancia que transparenta la operación de las empresas, de tal manera que los consumidores tendrán mayor certeza cuando decidan “tomarnos en cuenta como una alternativa que le otorga mejores plazos y condiciones de pago frente a la banca tradicional”.

Las instituciones de financiamiento colectivo deberán cumplir con diversas obligaciones establecidas en el artículo 18 de la mencionada ley como: establecer y dar a conocer a los posibles inversionistas de forma clara e indubitable, a través de los medios que utilicen para operar con éstos los criterios de selección de los solicitantes y proyectos objeto de financiamiento, así como los riesgos de los solicitantes y los proyectos.

“Las instituciones de financiamiento colectivo serán responsables por los daños y perjuicios que causen a sus clientes por el incumplimiento a lo previsto en este artículo”, se puede leer en el documento.

INTERACCIÓN CON EL SISTEMA FINANCIERO TRADICIONAL

Por otra parte, Gerardo Obregón explicó que otro cambio que deben tomar en cuenta las personas es que otras entidades financieras reguladas, como pudieran ser los bancos, podrán invertir capital, en créditos o proyectos que las mismas instituciones de financiamiento colectivo tengan en su plataforma.

“Antes esto no se podía, no había manera. Este tipo de interacción evidentemente generará una explosión de este tipo de créditos y servicios. Lo que al final va a generar, de nueva cuenta, es que van a existir mayor disponibilidad de productos y servicios financieros para todos los usuarios”, indicó.

QUÉ CAMBIOS EXISTEN PARA EL BITCOIN

Otro de los participantes que ha ido creciendo en el mercado mexicano es el bitcoin. Desde hace unos años existen plataformas que se dedican a la compra y venta de esta criptomoneda, la cual ha cambiado el concepto que hasta ahora se tenía sobre el intercambio de bienes y servicios.

Volabit, empresa dedicada a la venta y compra de bitcoin indicó que derivado de la promulgación de la ley fintech, este activo será denominada como uno virtual, con uso de medio de pago, y no como se pensaba que podrían ser, activos intangibles, como las acciones de Bolsa.

La firma señaló que de esta forma, si usted tiene bitcoins, estará obligado a comprobar que el dinero con el que las compró no tiene procedencia ilícita.

Jesús Eduardo González, abogado fiscalista del despacho Simposio Fiscal, refirió que fiscalmente existen diferencias entre utilizar criptomonedas como forma de pago o como inversión.

“Al manejar una inversión se espera que resulten utilidades a lo largo del tiempo, las cuales sí son gravadas y, además, tienen un tratamiento contable y fiscal distinto que únicamente usar criptomonedas como medio de pago, en el cual su uso es instantáneo”, expresó.

Confirmó que de tener ingresos derivados de operaciones con criptomonedas, pero no estar registrado ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), podría tener problemas fiscales.

“El SAT tiene conocimiento de las operaciones e ingresos de las personas a través del sistema financiero. Esto puede significar desde requerimientos hasta multas, por lo cual se recomienda darse de alta en el Registro Federal de Contribuyentes, así como llevar contabilidad y presentar declaraciones”, explicó.