Cuando las personas preguntan sobre cuál es la mejor inversión, la respuesta de los gurús de las finanzas personales es simple: no hay una inversión que sea la mejor para todos, debido a que cada persona es diferente. No tenemos los mismos objetivos, ni la misma edad, e incluso diferimos en personalidad, y eso cobra relevancia a la hora de elegir si invertimos en acciones o en Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes).

Para elegir un producto o un portafolio de inversiones adecuado para nosotros primero es esencial definir nuestro perfil de riesgo, lo cual nos ayudará a conocer nuestras necesidades de inversión, y esto aplica tanto para inversiones tradicionales como las que ya mencionamos, como para nuevas opciones disponibles mediante las tecnologías financieras o fintech, como el crowdfunding o criptomonedas, que por cierto, están por entrar en un nuevo marco regulatorio con la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (también llamada Ley Fintech).

El perfil de riesgo de un inversionista o su tolerancia al riesgo, como también se conoce, refleja tanto su capacidad para asumir riesgo, como su voluntad para hacerlo, refirió Omar López Tronco, miembro del Consejo de CFA Society Mexico.

El primer rubro se mide en términos de objetivos, horizonte de tiempo de la inversión e ingreso estimado del inversionista, así como su patrimonio neto, explicó, mientras que el segundo rubro, agregó, “se hace de manera más subjetiva, con base en la personalidad o criterios psicológicos del cliente y, en ocasiones, circunstancias temporales.

Por su parte, Leopoldo Figueroa, catedrático de Posgrado en la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), indicó que tradicionalmente se manejan tres tipos de inversionistas: de perfil conservador, moderado y agresivo.

“Por ejemplo, si una persona de 25 o 26 años que tiene éxito en su trabajo quiere invertir y no tiene compromisos y quiere hacer un patrimonio a futuro, puede tomar un poco más riesgo para tener más rendimientos (perfil agresivo); en cambio, una persona de 58 o 60 años que quiere crear un patrimonio a futuro, es una persona que no debería tomar mucho riesgo en sus inversiones (es decir, tiene un perfil conservador)”.

Un asesor profesional en inversiones toma en cuenta el perfil de riesgo de su cliente para elaborar su perfil de inversión, que es un documento que supone el primer paso en la construcción de un portafolio de inversión, dijo Omar López Tronco.

Y ENTONCES, ¿QUÉ CON LAS FINTECH?

De manera muy general, las fintechs ofrecen la posibilidad de invertir principalmente mediante el fondeo colectivo (también conocido como crowdfunding) y a través de activos virtuales, como las criptomonedas, de las cuales el bitcoin es la más famosa, e incluso dentro de éstas hay opciones de mayor riesgo, como las initial coin offerings (ICO).

Aunque todas estas inversiones se dan en el terreno virtual, a cada una se asocia un nivel de riesgo distinto; no es lo mismo prestarle a alguien con un excelente historial crediticio en una plataforma de crowdfunding para obtener un rendimiento, que comprar 100 unidades de una nueva criptomoneda que salió hace dos días.

A decir de Leopoldo Figueroa, lo básico de cualquier inversión es conocer detenidamente el producto, informarse sobre sus rendimientos pasados, condiciones, comisiones, entre otras características, antes de elegirlo como parte de su cartera o portafolio de inversiones.

“No puede decir ‘a mí me han platicado que el bitcoin se gana mucho dinero y quiero ganar dinero mediante él’ sin informarse del producto, porque se está tomando un riesgo muy alto”, enfatizó.

En tanto, el miembro de CFA Society México refirió que para un profesional de inversiones, uno de los aspectos más importantes en el proceso de gestión de activos es la construcción de portafolios diversificados, es decir, que un perfil de riesgo específico no esté asociado a un sólo tipo de instrumento financiero, sino que pueda estar más cargado hacia ciertos tipos de activos.

“Típicamente podría decirse que el portafolio de un cliente con perfil de riesgo bajo (baja capacidad y voluntad de asumir riesgos) contiene un mayor porcentaje de instrumentos de renta fija de corto plazo. A mayor capacidad y voluntad de sumir riesgo, un portafolio de inversión podría conformarse de un mayor porcentaje de activos de renta variable, derivados e inversiones alternativas”, ejemplificó.

De ahí que si los activos virtuales o el crowdfunding llaman su atención, opte por opciones que estén alineadas al riesgo que está dispuesto a asumir, y además puede considerarlas como parte de una diversificación con productos de inversión tradicionales, y siempre procurando estar informado de cómo funciona el producto en cuestión.

juan.tolentino@eleconomista.mx