Ante la posibilidad de menores candados para que los gobiernos estatales contraten y reestructuren deuda, las entidades con el mejor escenario financiero para adquirir endeudamiento en esta época de crisis económica son Tlaxcala y Querétaro.

Al inicio de esta semana, la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que reforma la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, para que en caso de presentarse situaciones extraordinarias por la ocurrencia de desastres naturales declarados por Protección Civil o emergencias sanitarias como el Covid-19, las administraciones subnacionales puedan contratar y reestructurar financiamientos sin contar con la autorización de la legislatura local.

Las voces son divididas en este tema. Por ejemplo, para el secretario de Finanzas y Administración de Michoacán, Carlos Maldonado Mendoza, si bien estas modificaciones tienen como intención ayudar a las economías locales y tener mayores márgenes de maniobra frente al Covid-19, también puede provocar que se genere un peor escenario para el 2021, ya que aumentaría la presión en los estados por el pago de la deuda adquirida y se prevé un recorte en el gasto federalizado (el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación del próximo ejercicio fiscal propone que estados y municipios reciban 108,521 millones de pesos de recursos federales menos, en comparación con el presupuesto del 2020).

Mientras para el titular de la Secretaría de Finanzas del estado de Veracruz, José Luis Lima Franco, los cambios en la Ley de Disciplina Financiera permiten enfrentar el Covid-19 y sus nuevos retos, como la merma en ingresos locales y en transferencias federales.

En este contexto, El Economista elaboró el Índice de condiciones financieras y económicas en contratación de deuda, con el fin de saber cómo se encuentran actualmente las 32 entidades federativas del país en materia de adquisición de financiamientos, principalmente si cuentan con las condiciones idóneas, además de realizar un ranking que pusiera a competir a los gobiernos locales.

Este indicador se hizo mediante 10 indicadores obtenidos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Confederación Patronal de la República Mexicana, que corresponden a: deuda pública per cápita, deuda pública y obligaciones sobre Ingresos de Libre Disposición (ILD),  servicio de la deuda y de obligaciones sobre ILD, obligaciones a corto plazo y proveedores y contratistas sobre ingresos totales, ILD per cápita, recaudación local per cápita, gasto federalizado per cápita, promedio de crecimiento anual de la actividad económica, tasa de interés promedio ponderada de financiamientos contratados y porcentaje de participaciones afectado.

En cada indicador se realizó un ranking estatal para asignar un valor; si el estado, por ejemplo, tenía la mayor deuda per cápita, se le daba la menor cantidad de puntos por ostentar la peor posición, en relación con las otras entidades -y viceversa para aquellas que se encontraron con mejores condiciones-.

Al hacer este ejercicio con cada uno de los estados, se hizo un indicador general con las 10 variables, con el mismo peso cada una, cuyo resultado se convirtió en un índice con escala de 0 a 100 puntos, donde el estado más cercano a 100 manifiesta una mejor condición económica y financiera para adquirir deuda (para obtener 100 puntos la entidad debe ser la mejor en todas las variables).

El índice se dividió en cuatro niveles: alto (mayor a 80 puntos), medio alto (menor a 80 y mayor a 60 puntos), medio bajo (menor a 60 y mayor a 50 puntos) y bajo (menor a 50 puntos).

Es importante recalcar que la función de este indicador es premiar a los estados con mejores condiciones para adquirir deuda. El periodo analizado es del 2018 a junio del 2020.

Resultados

De acuerdo con el Índice de condiciones financieras y económicas en contratación de deuda de El Economista, dos estados se colocaron en nivel alto, cuatro en medio alto, 11 en medio bajo y 15 en bajo.

Las entidades con mejores resultados fueron Tlaxcala (86.9 puntos) y Querétaro (81.3). En el caso del primer estado, su principal fortaleza, y por la cual tiene un mejor panorama si quisiera adquirir obligaciones financieras, es que no cuenta actualmente con financiamientos contratados.

Por lo anterior, tiene un gran margen en el uso de sus Ingresos de Libre Disposición (incluye ingresos propios, participaciones federales, el FEIEF y cualquier tipo de ingreso que no esté pre etiquetado, más el financiamiento neto).

Asimismo, entre el 2018 y el primer trimestre del 2020, Tlaxcala obtuvo el mayor crecimiento de la actividad económica, como promedio, de 4.0% a tasa anual desestacionalizada, situación que ayudará a que el impacto de la pandemia se amortigüe y no afecte demasiado sus variables financieras. Una de sus debilidades es la recaudación local per cápita, que durante el año pasado fue de 954 pesos, ocupando el escalón 30.

En tanto, Querétaro muestra los niveles más bajos del país de deuda per cápita (97 pesos), deuda pública y obligaciones sobre Ingresos de Libre Disposición (8.9%), servicio de la deuda y de obligaciones sobre ILD (1.7%), obligaciones a corto plazo y proveedores y contratistas sobre ingresos totales (-15.8 por ciento).

También, es el quinto estado con mayor recaudación local per cápita (4,140 pesos) y octavo en ILD per cápita (8,195 pesos); exhibe el menor porcentaje de participaciones afectado (20.8 por ciento). Uno de sus contratiempos es el gasto federalizado, ya que es la entidad número 22 en monto per cápita (15,586 pesos).

En nivel medio alto del Índice de condiciones financieras y económicas en contratación de deuda están Sinaloa (75.6 puntos), Campeche (70.9), Baja California Sur (70.6) y Guanajuato (61.6); la maniobra en adquisición de financiamientos de estos estados no es tan limitada.

Por su parte, en nivel medio bajo, y con más riesgos si deciden contratar obligaciones financieras para resolver problemas de liquidez derivados del Covid-19, se ubicaron Ciudad de México, Yucatán (ambos con 59.7 puntos), Aguascalientes (58.1), Tamaulipas (57.8), Tabasco (57.2), Colima (55.9), San Luis Potosí (55.6), Hidalgo (55.3), Jalisco (51.3), Estado de México y Puebla (cada uno con 50.3).

Cabe señalar que si en los siguientes meses estas entidades mejoran en algunos de las 10 variables que considera el índice general, sus condiciones se optimizarán.

Los de abajo

Por último, 15 estados están en el nivel bajo, cuyo panorama, si pretenden recurrir a deuda, es desalentador.

En la parte alta de este grupo se sitúan Chiapas (47.5 puntos), Baja California (45.9), Chihuahua (45.0) y Nayarit (44.1).

Las peores condiciones financieras y económicas son para Coahuila, con apenas 25.0 puntos de 100 posibles. Luce la tercera mayor deuda per cápita de México (11,886 pesos), la mayor relación de deuda pública y obligaciones sobre Ingresos de Libre Disposición (155.0%), la segunda más alta en servicio de la deuda y obligaciones sobre ILD (14.9%) y la tasa de interés promedio ponderadas de sus financiamientos más alta (6.89 por ciento).

Se suma que 80.0% es el porcentaje de participaciones afectado (recursos depositados por la Tesorería de la Federación o estatales, a un fideicomiso, el pago de una obligación o el pago del servicio de la deuda) y que en el periodo 2018-marzo del 2019 su actividad económica promedió una caída de 0.1 % (una disminución en el PIB repercute en los niveles de recaudación y por ende, en las participaciones).

Sistema de Alertas coloca deuda de cinco estados en observación

De acuerdo con el Sistema de Alertas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, cinco estados se encuentran en endeudamiento en observación (semáforo amarillo) al cierre del primer semestre del 2020: Coahuila, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León y Quintana Roo. El Sistema de Alertas mide el nivel de endeudamiento de los entes públicos que tengan contratados financiamientos y obligaciones, y éstos se encuentren inscritos en el Registro Público Único, cuya fuente o garantía de pago sea de Ingresos de Libre Disposición (ILD). La Ley de Disciplina Financiera establece tres indicadores de corto y largo plazo para realizar la medición. El nivel de endeudamiento de la entidad se clasifica en tres niveles: sostenible (verde), en observación (amarillo) y elevado (rojo).

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