La apuesta del gobierno federal por el sur-sureste ya se reflejó en la captación de Inversión Extranjera Directa (IED), desplazando al Bajío como la tercera región del país con mayor llegada de capital foráneo, detrás del centro y la frontera norte.

Sin embargo, no todos los proyectos federales han tenido el mismo resultado, ya que el programa de zona libre en la frontera norte no evitó que esta región cayera en inversión extranjera.

Además, el Bajío, motor económico en el sexenio de Enrique Peña Nieto, continúa en picada en dicho indicador.

Así, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, durante los primeros nueve meses del 2019, el centro del país captó 11,017 millones de dólares, siendo la región con mayores recursos; el segundo lugar correspondió a la frontera norte, con 7,246 millones.

Históricamente, estas zonas del territorio nacional ocupan las primeras posiciones debido, principalmente, a ubicación y modelos administrativos. Por ejemplo, en la Ciudad de México se realizan los registros fiscales de la IED, aunque la planta se ubique en otro estado, y además, la región es foco logístico del país por su conexión y paso con el resto de las entidades.

Por su parte, los territorios fronterizos tienen la ventaja de su cercanía con Estados Unidos, la primera economía mundial y el mayor socio comercial de México.

La tercera región con el mayor monto de IED fue el sur-sureste, con 2,589 millones de dólares, desplazando al Bajío, que captó 2,080 millones.

Destaca que desde el 2014 hasta el 2018, esta zona que se integra por Guanajuato, Querétaro Aguascalientes y San Luis Potosí, ocupó el tercer peldaño en la llegada de capital foráneo. De hecho, en la gestión de Peña Nieto fue la joya de la corona (con 31,006.0 millones de dólares de IED entre el 2013 y el 2018, registró un incremento de 103.3%, frente a los 15,250.5 millones entre el 2007 y el 2012).

Es importante recordar que la región sur-sureste del país se erige como la principal prioridad del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, al albergar grandes obras de inversión.

Esta apuesta se manifiesta tanto en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 y en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, en el cual se observan los tres grandes proyectos regionales: Tren Maya, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la zona libre de la frontera norte del país.

Dos proyectos pertenecen a la región sur-sureste, sumándose la refinería de Dos Bocas y el Pacto Oaxaca, mediante el cual nueve entidades buscan un intercambio de prácticas de desarrollo industrial, económico, de infraestructura, social, rural y urbano.

Al Bajío le siguieron occidente (1,605 millones de dólares de IED) y centro norte (1,519 millones). A nivel nacional se captaron 26,056 millones de dólares.

Contrastes

Al comparar la IED de los primeros nueve meses del 2019 (cifras preliminares), frente a igual periodo del 2018 (datos observados), resulta que los mayores aumentos se dieron en el centro (40.5%), sur-sureste (28.8%) y occidente (16.7%); el centro norte mostró un incremento de 2.0 por ciento.

Las caídas se exhibieron en la frontera norte (25.3%) y el Bajío (55.8%); en el primer caso la disminución no se revirtió con el Programa Zona Libre de la Frontera Norte, que empezó desde el pasado 1 de enero y ofrece beneficios fiscales (IVA a 8% e ISR a 20%), el incremento del salario mínimo regional al doble y la homologación del precio de los combustibles con los de la Unión Americana.

En el segundo, no cuenta con grandes proyectos federales por parte de la Federación (aún faltan detalles del Plan Nacional de Infraestructura), aunque las esperanzas están puestas en la Alianza Centro-Bajío-Occidente (también está Jalisco), una plataforma de producción, logística, comercio exterior, inversión, desarrollo social y empleabilidad.

En el total nacional de IED hay dos resultados: un aumento de 7.8% contra la cifra preliminar del lapso enero-septiembre del 2018 y una contracción de 3.9% contra datos observados.

Por estado, las tasas de crecimiento más elevadas se dieron en Chiapas (144.6% anual), Morelos (141.9%), Tlaxcala (137.1%), Campeche (135.9%), Puebla (128.2%), Yucatán (102.1%) y Tabasco (78.0%); todos los estados del sur-sureste incrementaron el capital foráneo, particularmente los petroleros. El desplome más pronunciado fue en Guanajuato (81.6 por ciento).

Por monto, los mayores fueron en la Ciudad de México (6,528 millones de dólares), Nuevo León (2,753 millones), Estado de México (2,093 millones) y Puebla (1,391 millones). Sólo Oaxaca registró un saldo negativo (10 millones).

Industria automotriz

Para Héctor Magaña Rodríguez, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, más que la apuesta del gobierno federal por el sur-sureste, el dinamismo en llegada de IED en esta región fue por el menor flujo de capitales extranjeros en el Bajío.

“Del 2014 al 2018 fue la consolidación de la industria automotriz en nuestro país, donde la mayoría de las grandes armadoras internacionales ubicaron parte de su producción en el Bajío”, dijo.

“Sin embargo, además de algunas cancelaciones importantes (Ford por 1,600 millones de dólares), resulta complicado que todos los años se mantenga un ritmo de crecimiento sostenido en una industria en particular, más cuando el panorama internacional presenta una elevada volatilidad y las empresas tienden a ser más cautelosas con el manejo de sus recursos”, indicó.

Héctor Magaña explicó que la IED en el Bajío llegó a un nivel de estabilización, en comparación con otras zonas como el centro del país, la de mayor crecimiento.

“El incremento de la inversión extranjera en la región sur- sureste está focalizada al sector turismo para aprovechar el atractivo natural de la región, aunque el aumento en los flujos no resulta equiparable con lo conseguido en el Bajío durante años anteriores”, señaló.

Sobre la frontera norte, expuso que a pesar de que se cuenta con el incentivo de la zona libre, “los inversionistas le han otorgado un mayor peso a los riesgos tanto nacionales como internacionales que a los incentivos otorgados”.

“Todavía no contar con la aprobación del T-MEC y la volatilidad generada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China han afectado significativamente las perspectivas en materia internacional”, manifestó.

“Por otro lado, los altos índices de criminalidad y la recesión de la actividad industrial también han tenido repercusiones importantes en los inversionistas extranjeros, limitando el flujo de recursos para invertir en nuestro país, esto debido a que la frontera norte es una de las regiones más industrializadas y al mantener perspectivas negativas en la evolución de la industria, pocos son los que están dispuestos a arriesgar su capital hasta que no mejoren las condiciones”, detalló.

En cuanto a la situación en Oaxaca, el director del CIEN aseguró que la cancelación de las Zonas Económicas Especiales provocó el flujo negativo de la IED, “la entidad era una de las más beneficiadas con el proyecto y prometía un desarrollo económico importante, al no contar con lo anterior, los inversionistas perdieron la motivación incluso retirando capitales que ya habían sido destinados para el estado”.

Inversión Extranjera Directa

Definición. La IED refleja el interés de largo plazo por parte de un inversionista en una empresa residente en otra economía diferente a la del inversionista. El interés de largo plazo implica la existencia de un grado significativo de influencia en el manejo de la firma que recibe la inversión directa.

Composición

• Nuevas inversiones: constitución de nuevas empresas con participación extranjera en su capital social. Participación extranjera en el capital social de firmas mexicanas ya constituidas.

• Reinversión de utilidades: es la parte de las utilidades que las empresas generan en un periodo y que deciden reinvertir. La otra parte son los dividendos que se pagan a los inversionistas.

• Cuentas entre compañías: préstamos de las matrices residentes en el exterior a sus filiales en México. Importaciones de activo fijo.

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