En los primeros dos meses del año, los sectores público y privado cambiaron de tendencia, debido, principalmente, a la reconstrucción en zonas afectadas por los sismos del pasado mes de septiembre, a la entrega anticipada de obras por el periodo electoral, a la incertidumbre que prevalece en inversionistas y a las alzas en las tasas de interés.

Al comparar sólo el primer bimestre de cada año, la obra pública mostró del 2013 al 2017, variaciones anuales negativas, en términos reales, mientras la privada, entre el 2011 y el año pasado se colocó en terrenos positivos.

Para este 2018 revirtieron pendiente: el sector público creció 8.1% y el privado disminuyó 5.1%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Sobre este comportamiento, Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, dijo que “las inversiones se han mantenido detenidas porque es un año de elecciones, así que inversionistas están a la espera de los resultados; una vez que se dé conocimiento de los ganadores en los tres órdenes de gobierno, la inversión tendría que retomar el rumbo anterior”.

En el caso de la obra pública, añadió, al ser un año electoral, muchos de los proyectos tienen que ir saliendo de manera anticipada, entonces le da una mayor prioridad a la salida de recursos para aprovechar esa coyuntura e incrementar un poco los niveles de producción.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), afirmó que el crecimiento de este sector parte también de un punto importante como los trabajos por los sismos ocurridos en septiembre del 2017, cuyos recursos pasan por el Fondo de Reconstrucción de Entidades Federativas en el Ramo 23, que para este ejercicio fiscal asciende a 2,500 millones de pesos.

El valor de producción de la obra púbica fue de 27,761 millones de pesos en el primer bimestre del 2018. Los mayores aumentos anuales se observaron en Tabasco (203.4% real), Oaxaca (107.6%), Zacatecas (106.2%) y el Estado de México (102.5 por ciento).

“Tabasco en los últimos meses ha tenido una ligera recuperación en el precio del petróleo, por lo que empieza a recuperarse la economía del estado y al haber mayores recursos se ve un impacto positivo en la construcción”, precisó el analista del CIEP.

Mientras las caídas más pronunciadas se presentaron en Morelos (65.0%), Durango (60.1%) y Puebla (52.7 por ciento).

En Puebla y Morelos aún no hay una asignación de recursos para revertir los daños por la contingencia de septiembre, además, al territorio poblano se suma un ajuste estadístico, es decir, “ya no se puede mantener el mismo patrón de inversión pública que se había observado en años anteriores”, señaló José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

En tanto, las entidades que más aportaron al valor de la construcción de este sector fueron el Estado de México, la capital del país, Veracruz, Nuevo León y Jalisco, que suman 50.1% del total; de este grupo, únicamente registraron disminuciones Veracruz (21.7%) y Jalisco (13.6 por ciento).

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El retroceso anual de 5.1% real del sector privado en el periodo enero-febrero resiente que la inversión pública no tendrá el dinamismo necesario en los próximos meses; asimismo, los mayores recursos privados se dirigen a vivienda, cuyo incremento en las tasas de interés encarecen la inversión, lo que plantea que los créditos hipotecarios irán a la baja, manifestó el director del Idic.

La tasa de interés objetivo del Banco de México se ubica en 7.50%; al cierre de febrero del 2017 fue de 6.25 por ciento.

En el valor de la obra privada, solamente 12 entidades exhibieron incrementos, destacando Baja California Sur (158.3%), Baja California (96.2%), Oaxaca (72.3%) y Morelos (32.0 por ciento).

“Baja California Sur responde al crecimiento que ha tenido este año la entidad en cuanto al desarrollo turístico, cada vez son más las personas del extranjero que vienen a visitar esta entidad y por lo mismo, la industria de construcción, en particular de servicios de alojamiento, ha recibido un repunte significativo”, declaró el coordinador del CIEN.

Por otro lado, los mayores descensos fueron en Guerrero (48.6%), Tlaxcala (43.0%) y Querétaro con (42.8 por ciento).

“Un elemento a considerar es la inseguridad en Guerrero, que afecta a las inversiones, porque hay temor de que esto merme la rentabilidad de los proyectos”, afirmó Meléndez Aguilar.

Tlaxcala es un estado que ha quedado rezagado en muchos proyectos, acentuó, sus habitantes tienen menor poder adquisitivo, es de las entidades más pobres y esto hace que los planes de inversión privada sean menos atractivos porque se considera que la economía está estancada.

De los cinco territorios con mayor aportación al valor de la construcción privada, con 42.6% del total, sobresalen los incrementos anuales de Nuevo León (13.5% real) y de Jalisco (15.1 por ciento).

En Nuevo León es por la industrialización con la que cuenta la entidad y la cantidad de mercancía que exportan hacia el extranjero a través de las manufacturas, “tienen que adecuar la infraestructura necesaria para que este ritmo que llevan se mantenga por más tiempo”, opinó Magaña Rodríguez.

Y Jalisco en los últimos años, puntualizó, ha destacado porque muchas empresas, principalmente tecnológicas, han tenido un auge importante, lo que requiere inversión en materia de infraestructura para el desarrollo adecuado de las actividades.

General

El valor total de la construcción generado en las entidades del país fue de 66,786 millones de pesos en los primeros dos meses del 2018, 0.1% menos que en el mismo periodo del año anterior, en términos reales, y que simbolizó el tercer comienzo de año al hilo en terrenos negativos.

De la Cruz Gallegos expuso que este comportamiento deriva del reajuste en la inversión pública, que frena las grandes obras de ingeniería a nivel de infraestructura, además de la afectación en la inversión de construcción privada que no tuvieron un buen resultado.

Las entidades con los ascensos más elevados fueron Baja California Sur con (103.1%), Oaxaca (98.9%) y Tabasco (94.8%), mientras las mayores bajas, en Durango (47.3%), Chiapas (46.9%) y Querétaro (39.2 por ciento).

“Baja California Sur ha tenido en estos momentos un buen dinamismo y ha estado tratando de invertir en infraestructura para poder tener una mejor conectividad con Estados Unidos, utilizando en los últimos meses una estrategia de comercio exterior”, expresó el analista del CIEP.

En dicha entidad, el rubro de edificación (vivienda, escuelas, hospitales, edificios comerciales e industriales, entre otros) concentró 85.3% del valor total y aumentó 561.6% a tasa anual real.

En Durango obedece a la crisis que se encuentra actualmente el sector de extracción y minería, por lo que inversionistas no ven el momento adecuado para realizar inyección de capital significativo, refirió el coordinador del CIEN.

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