La política regional de la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador muestra sus primeros resultados al inicio de año en materia de consumo privado. La frontera norte y el sur-sureste del país, las regiones con más programas y proyectos del gobierno federal, presentaron el mayor dinamismo en comercio minorista.

Sin embargo, el menor ritmo de crecimiento de este indicador se registró en el Bajío y occidente, motores económicos en los últimos años; la actual gestión federal no ha manifestado planes y obras para estas regiones.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el primer bimestre del 2019, los ingresos por suministro de bienes y servicios del comercio al por menor crecieron 1.3% a tasa anual en todo el territorio nacional; en igual periodo del 2018 la variación fue de 0.8 por ciento.

Este comportamiento se explica por el aumento anual de 5.0% que exhibió la frontera norte de México, el mayor nivel en el país. De hecho, en el top cinco de crecimiento en comercio minorista por entidad aparecen Chihuahua (9.8% —primer lugar—), Tamaulipas (6.6% —tercero—), Coahuila (6.2% —cuarto—) y Baja California (6.0% —quinto—).

Para la región fronteriza norte el gobierno federal echó a andar el programa de estímulos fiscales, la denominada zona libre que entró en vigor el primer día del 2019, el cual consiste, en términos generales, en homologar los precios de combustibles con Estados Unidos, el aumento al doble del salario mínimo (176.72 pesos), así como la disminución a las tasas del Impuesto al Valor Agregado a 8% y del Impuesto sobre la Renta a 20 por ciento.

Es importante mencionar que el alza del salario mínimo provoca ostentar más ingresos y, por ende, mayor consumo en los establecimientos comerciales (aún falta medir el impacto de esta medida en los niveles inflacionarios); en la frontera norte la gasolina es más barata que en el resto de México, otro factor que incentiva el consumo.

El sur-sureste quedó en segunda posición del comercio minorista en el país, con un incremento de 1.7% anual (contra 0.3% en los primeros dos meses del 2018 y -0.4% en igual lapso del 2017); en esta zona resalta los ascensos en Yucatán (7.1% —segundo lugar nacional—), Tabasco (4.1% —octavo—) y Chiapas (2.5% —noveno—).

La principal apuesta de la administración de López Obrador es dicha región, con proyectos como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el Corredor Transístmico (que contará con parques industriales) y la zona libre en Chetumal (que aún no entra en operación). También se suman los esfuerzos de las administraciones estatales, como potenciar la diversificación de los sectores económicos en los estados petroleros.

A esto se añade el plan económico del actual gobierno para detonar obras de desarrollo regional, ante la confirmación del presidente de la República de desaparecer las Zonas Económicas Especiales.

En la parte baja

En el otro extremo destaca que Bajío y occidente, motores económicos e industriales en los últimos años, exhibieron variaciones anuales menores a 1% en el comercio minorista.

Este indicador creció 0.3% en los primeros dos meses del 2019 en el Bajío, su peor inicio de año, en igual lapso de análisis, en los últimos nueve años; mientras la tasa de 0.9% en Occidente significó su peor nivel en una década.

Además, para estas regiones no se contemplan grandes proyectos federales; se agregan factores que mermaron el consumo privado, como el desabasto de gasolina y la toma de vías férreas en Michoacán por parte del magisterio.

Los bríos por cerrar la brecha regional en el país podrían reducir el dinamismo del Bajío y occidente, así como del centro.

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