Puebla, Pue. La reactivación de la obra pública contribuirá en evitar que micro, pequeñas y medianas (mipymes) constructoras poblanas quiebren en lo que resta del año, tras el paro de actividades de cuatro meses y medio por la pandemia de Covid-19.

Así lo dijo el presidente de la Asociación de Constructores Empresarios (Acoem) Siglo XXI, José Alfredo Vega Herrera, quien comentó que 60% de sus 120 socios están en números rojos por los paros, y sí las empresas son contratadas y ganan licitaciones ayudará a que sigan vigentes.

Comentó que en el tiempo de inactividad, al menos 40 empresas vendieron maquinaria para no quebrar y mantener al personal pese a que no sabían para cuándo se reactivaría al sector.

Vega Herrera manifestó la preocupación de los socios, quienes también tenían parados proyectos privados, los cuales actualmente retomaron a 30% las obras y que se prolongará el tiempo de entrega de cada una, incluso, hasta enero próximo.

“Estábamos haciendo pequeños conjuntos de casas residenciales o de oficinas, así como ampliaciones de inmuebles, pero con la pandemia se pararon los trabajos desde el 30 de marzo y es la fecha en que no podemos regresar, lo cual representó pérdida de empleos”, apuntó Vega Herrera.

Recordó que algunos tienen parados proyectos de vivienda vertical que no superan los 10 y 20 millones de pesos en pequeños edificios de oficinas corporativas.

Subcontratación

Admitió que las mipymes dedicadas a la construcción no ganan obras públicas, sino que siempre colaboran mediante la subcontratación en algún trabajo específico, estando en cuatro proyectos a la vez.

Por ello, consideró importante que se tengan los fallos de las licitaciones en lo que resta de agosto para planear arrancar las obras en septiembre y puedan solicitar un anticipo que “dé un poco de respiro a los constructores pequeños”.

No obstante, dijo que hubo alrededor de 20 empresarios que quebraron e hicieron hasta lo imposible por seguir vigentes, pero lo obtenido por la venta de algunas maquinarias no dio para aguantar más la inactividad, en la que siguieron pagando al personal.

Reconoció que vender equipos tampoco fue una alternativa conveniente para los constructores, porque los malbarataron, ya que algunos llegan a tener apenas la mitad de su vida útil, que son 10 años.

Asimismo, exhortó a que el gobierno estatal dé celeridad a las licitaciones, para que todo el sector pueda participar aunque sea de manera parcial, con el compromiso de evitar que haya contagios aplicando las medidas sanitarias.

estados@eleconomista.mx

kg