Cancún, QR. Luego de varios meses de juicio, el Juzgado Quinto de Distrito con sede en Cancún ordenó la suspensión definitiva de las obras del Hotel RIU Riviera Cancún, ubicado en el kilómetro 21.5 de la zona hotelera de esta ciudad, al no existir la infraestructura para atender el saneamiento de las aguas residuales que generaría este proyecto de 500 habitaciones.

El fallo hace referencia a que, para obtener la autorización ambiental de su hotel, la cadena RIU se comprometió mediante un convenio escrito con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) a pagar el costo de la ampliación de la planta de tratamiento de aguas residuales “El Rey”, con una inversión de 60 millones de pesos.

“RIU ha incumplido con el convenio que celebró el 9 de octubre del 2015 con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo y Fonatur Mantenimiento, Sociedad Anónima de Capital Variable, así como a sus diversas prórrogas autorizadas mediante oficios de 23 de septiembre y 2 de diciembre del 2016”, se lee en el fallo del juez quinto de distrito.

Lo anterior, con motivo de que Fonatur, como administrador del Centro Integralmente Planeado de Cancún, que se encarga de prestar el servicio de recolección y tratamiento de aguas residuales al área hotelera, a través de tres plantas de tratamiento, llegó al límite de su capacidad y no cuenta con recursos propios para llevar a cabo la ampliación requerida para el complejo hotelero que se pretende.

En ese sentido, Fonatur no tiene la obligación jurídica de tratar las aguas residuales del proyecto, como tampoco la posibilidad técnica de prestarle ese servicio, se explica en el resolutivo judicial.

Al no cumplir con la infraestructura de la planta de tratamiento de aguas residuales, ese desarrollo no contaría con las medidas de prevención que se refieren en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) autorizada desde el 2015 por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

La exposición del juez coincide con la posición del director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Rogelio Jiménez Pons, quien había anticipado su oposición al proyecto desde inicios del 2020, cuando incluso aseguró que en caso de que el hotel se construyera, la dependencia a su cargo se retiraría de Cancún.

Esa misma postura la ratificó a El Economista el director jurídico de la dependencia, Alejandro Varela, quien durante una entrevista el pasado 12 de febrero comentó: “Fonatur está rotundamente en contra de la sobredensificación sin respetar los planes maestros originales; creemos que el número de llaves que proponen (Grand Island y RIU Riviera Cancún) exceden por mucho la capacidad de servicios que existe y los servicios los proporciona Fonatur.

Especificaciones

El hotel RIU Riviera Cancún es un proyecto hotelero de 530 habitaciones que obtuvo los permisos ambientales federales en diciembre del 2015, pero no fue sino hasta febrero del 2016 que la Semarnat publicó su resolución en la Gaceta Ecológica.

En la Manifestación de Impacto Ambiental, la cadena RIU adelantaba que el hotel implicaría una inversión de 95.6 millones de dólares, además que el inmueble sería de un solo cuerpo en forma de “L” alargada de 16 niveles, incluyendo un miniclub, dos bares acuáticos, 2 vestidores, toallero con caseta de animación y áreas abiertas dentro de las cuales se consideran, áreas verdes, 4 albercas, asoleadero, plaza, escaleras, rampa de madera, y banquetas.

El otro gran proyecto respecto del cual Fonatur ha manifestado su oposición es el Grand Island, de 3,000 habitaciones hoteleras, cuya inversión asciende a los 10,000 millones de pesos, para lo cual contará con financiamiento del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) y dos bancos extranjeros.

Para ambos proyectos, Fonatur argumenta que no existe infraestructura de servicios en la zona hotelera de Cancún, pues el bulevar Kukulcán ya rebasa las 36,000 llaves y esta cifra supera en más de 15,000 unidades los planes originales de este polo turístico.

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