En un entorno donde hay elecciones en 15 estados y 1,923 municipios, sumado a que estas administraciones salientes deberán liquidar sus créditos de corto plazo, el panorama de liquidez para los subnacionales se vislumbra desigual, donde ya comienzan a sobresalir algunos casos en donde sus finanzas estarán más presionadas.

De acuerdo con el último reporte de Moody’s, a diciembre del 2020 los balances de deuda de corto plazo de los estados aumentaron 14% en comparación con el 2019, aunque se mantuvieron ampliamente dentro de los rangos históricos; sin embargo, entre los municipios la deuda de corto plazo aumentó 92 por ciento.

Con este panorama de endeudamiento y donde se suma la presión por la pandemia por Covid-19, la calificadora recordó que para este año los gobiernos subnacionales deberán enfrentarse al reto de liquidar todos los créditos de corto plazo tres meses antes de los cambios de administraciones estatales y municipales, ya que así lo marca la Ley de Disciplina Financiera.

La agencia prevé que el estrés de liquidez será más agudo para aquellos con mayores balances de deuda a corto plazo.

“Si bien la mayoría de los emisores calificados tienen liquidez suficiente para cubrir la deuda de corto plazo que vence en el 2021, algunos de ellos con una posición de efectivo limitada y balances significativos de deuda de corto plazo se verán presionados debido al requerimiento de liquidar todos los préstamos de corto plazo. De todas formas, incluso una vez realizado el cambio de administración, los indicadores de liquidez de la mayoría de estos emisores se mantendrán débiles”, reiteró el reporte.

Sin dejar de destacar que los gobiernos locales deberán saldar sus deudas de corto plazo, Matthew Walter, AVP analyst de Moody’s, aseguró que proyectan que algunos de los gobiernos locales traspasen esta presión a las nuevas administraciones que asumirán el cargo en el último trimestre del año.

“Por ley no pueden dejar saldos de deuda de corto plazo, los saldos de corto plazo tienen que estar en cero, pero lo que sí creemos que es probable es que estos emisores van a acumular adeudos con proveedores, otros tipos de pasivos circulantes, que a lo mejor no es deuda bancaria, pero sí son pasivos y si van a tener un impacto en la liquidez que puede superar el periodo de transición”, explicó a El Economista.

Más presión

Moody’s recalcó que si bien se proyecta una reactivación económica para este 2021, la cual respaldará el crecimiento de los ingresos propios, como los impuestos y los derechos, la recuperación de las transferencias federales será lenta, por ello se generará otra presión para las finanzas subnacionales.

Precisamente la asignación de participaciones se alentará debido a una gestión conservadora del presupuesto por parte del gobierno federal.

“Se espera que las participaciones se mantengan estables, mientras que las transferencias etiquetadas caerán 3.9 por ciento. La continua presión sobre los ingresos limitará el alcance de una mejora notable de la liquidez para la mayoría de los gobiernos locales y regionales este año”, sostuvo Matthew Walter.

Caso por caso

El analista señaló que se proyecta un panorama mixto para los estados y municipios calificados por Moody's con deuda a corto plazo y elecciones en el 2021.

“El mensaje es un poco mixto, si creemos que hay en el universo de emisores calificados de Moody’s un grupo importante que tiene recursos para liquidar sus cortos plazos sin problemas y hay otro que a lo mejor va a tener un poco mayor de presión”, sostuvo.

Por ejemplo, precisó que están los casos de Sinaloa y Zitácuaro, donde si bien la liquidez general parece débil, los créditos de corto plazo representan una porción relativamente pequeña de sus pasivos circulantes totales, lo cual les ayudará a contener los riesgos.

Nuevo León también ha podido prepagar algunos de sus créditos de corto plazo durante los primeros tres meses del 2021, ayudando a contener sus riesgos de liquidez de cara al cambio de administración.

Otros ayuntamientos y entidades como Toluca, Nayarit y Sonora presentaron mayores balances de deuda de corto plazo y, por lo tanto, enfrentarán más presión.

“En los estados que enfrentan mayor presión se han implementado diferentes estrategias de gestión de la liquidez. Por ejemplo, Nayarit ya se atrasó en el pago de sus préstamos de corto plazo a finales del 2020 y nuevamente a principios del 2021”, dijo Matthew Walter.

“Nayarit dependía en anticipos de las transferencias por participaciones del gobierno federal para reestructurar y eventualmente liquidar su deuda de corto plazo. A pesar del alivio temporal que brindó este anticipo, la liquidez se mantendrá débil durante el 2021 y el 2022 debido a la presión continua del déficit financiero y operativo”, agregó el especialista.

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