El oro, la plata y el cobre han tenido años complicados desde que anotaron sus máximos históricos en el 2012, aunque el 2016 se ha vuelto un año de recuperación. No obstante, el traslado de esta dinámica a territorio mexicano tardará en reflejarse.

Los precios del oro y la plata, considerados como activos de refugio por excelencia, cayeron 29.96 y 45.63%, respectivamente, desde finales del 2012 hasta noviembre del 2016. El oro retrocedió de 1,674.34 a 1,172.70 dólares por onza. En el caso de la plata, su precio cedió de 30.31 a 16.48 dólares por onza.

Ambos (el oro y la plata) son una inversión refugio. Tocaron sus máximos después de la crisis del 2008, que hace que todos volteen hacia lo seguro, que en este caso fueron los metales preciosos. Después de los récords, los precios retrocedieron cuando ya se consideró un ambiente más estable en los mercados y su demanda decreció , explicó Cecilia Capetillo, analista de minería de Signum Research.

Pese a sus caídas de doble dígito, los precios del oro y la plata se recuperaron en el 2016, sin llegar a sus niveles máximos. A noviembre del 2016, el precio del oro subió 10.54% y la plata 20.75 por ciento.

Parte del impulso que recibieron los metales preciosos en el 2016 provino del anuncio del Brexit (la separación del Reino Unido de la Unión Europea), en el mes de junio. La salida del Reino Unido impulsó al metal dorado hasta un precio de 1,366.40 dólares por onza.

El cobre, metal industrial, perdió más de un cuarto de su valor entre el 2012 y noviembre del 2016. El precio del metal rojo cayó 25.97% de 3.56 a 2.63 dólares por libra.

mario.calixto@eleconomista.mx