El Cónsul General de Japón en León, Yasuhisa Suzuki, comentó que la industria automotriz es la que está dando un mayor impulso a la región del Bajío, por lo que se espera que continúen las inversiones niponas en ese ámbito hacia los siguientes meses.

Mencionó que una planta como la de Toyota, que se ubicará en el municipio de Apaseo el Grande, Guanajuato, requiere al menos 200 proveedores, lo que da una idea del universo de empresas que podrían tener acceso al mercado.

Indicó que otros sectores en los que hay un desarrollo alrededor de la industria automotriz local son el del plástico y el de acero.

Hay actividad en las empresas de soporte y de materias primas, (porque) lo que hace falta son compañías que provean los insumos que actualmente se tienen que suministrar de otros países , manifestó el cónsul.

Así que vienen compañías de soporte para que puedan proveer en el momento necesario, porque si las empresas importan los productos implica muchos trámites en aduanas, costos de logística, transporte, entre otros aspectos , agregó.

Actualmente, mencionó, la mayoría de los proveedores de componentes y servicios para las empresas en Guanajuato y el Bajío son firmas de Japón y Estados Unidos.

Es por ello que la rapidez que se requiere para cubrir los productos en la cadena de suministro de las grandes armadoras automotrices y las compañías Tier 1 es lo que ha impulsado la inversión e instalación de compañías japonesas en la zona.

La ensambladora está concentrando la actividad, así que los proveedores están aprovechando la oportunidad que genera la libre competencia , sostuvo Yasuhisa Suzuki.

Querétaro, potencial de mercado

En días pasados, el gerente del Clúster Automotriz de Querétaro, Daniel Hernández, destacó el potencial de mercado que existe en Querétaro y los estados del Bajío para los proveedores locales, los cuales deben mejorar la calidad de sus procesos, a partir de la demanda de las compañías Tier 1 y Tier 2 del sector.

Tan sólo en Querétaro, dijo, el sector automotriz y de autopartes registra alrededor de 680 millones de dólares de demanda que no se cubre o de relocalización.

lucero.almanza@eleconomista.mx