El gobierno federal negó los permisos ambientales a la firma Desarrollo de Proyectos de Ingeniería para la construcción de la hidroeléctrica en San Agustín Etla, Oaxaca, donde se pretendían invertir 182 millones de pesos para generar energía eléctrica a partir del caudal del Río Grande, también conocido como Piedra Parada.

El proyecto consistía en el desarrollo de una presa derivadora, un desarenador, una obra de toma principal y obra de toma secundaria; dos canales de conducción, dos senderos de operación, dos tanques de carga, dos tramos de tubería forzada; una casa de máquinas y una subestación eléctrica para elevar la tensión hasta 230 kilovatios. La instalación se pretendía interconectar a un punto de la red nacional designado por el Centro Nacional de Control de Energía.

Según el resolutivo publicado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), el proyecto debía ser compatible con el Programa de Ordenamiento Ecológico General del Territorio, ya que su desarrollo repercutiría sobre el flujo hidrológico y sedimentario del Río Grande, debido al desvío del cauce natural.

La Semarnat señala que la Dirección General de Política Ambiental e Integración Regional y Sectorial se pronunció en contra de la autorización del proyecto, así como de su presencia en la zona de bosque de galería, que se vería afectada con las obras de embalse de la hidroeléctrica.

El documento también especifica que la empresa promotora no informó en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que habrá cambios irreversibles en la calidad del agua, sobre todo porque el caudal del río es para consumo humano.

Tampoco se determinó en la MIA el impacto que tendrá la reducción del caudal del río durante los 365 días del año, si se tiene en cuenta las épocas de avenidas y estiaje.

Por éstas y otras razones, la Semarnat negó los permisos a la empresa, aun cuando se le otorgaron 60 días adicionales que vencieron el 23 de noviembre del 2017, para que entregara los datos adicionales que se requerían en la evaluación ambiental.

Otra obra rechazada

A finales del 2017, El Economista dio cuenta de otro proyecto hidroeléctrico en Oaxaca a cargo de la firma Generación Enersi, la cual volvió a iniciar las gestiones ambientales para la construcción de una planta en la subcuenca del río Usila, en el municipio de San Felipe del Agua con una inversión de 350 millones de pesos.

Su construcción ya había sido rechazada en el 2014.

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