Puebla, Pue. Los 12 hoteles boutique de Puebla, cuyo mercado está compuesto 60% por extranjeros y el resto nacional, prevén que la recuperación en ocupación sea para el 2022 a consecuencia del Covid-19, que además ha frenado inversiones de cuatro proyectos.

Leobardo Espinosa López, presidente del programa Tesoros de México en la entidad, dijo que al ser los extranjeros sus clientes principales –sobre todo de Estados Unidos, España, Italia, entre otros países de Europa– ve complicado que estos retomen planes de viajar en lo que resta del 2021.

Recordó que cinco de los hoteles están cerrados desde principios del presente año y el resto opera a 20% de aforo en apego a las medidas sanitarias, aunque resulta difícil sostener las operaciones con bajos ingresos, ya que las personas dejaron de viajar, sobre todo en estas fechas de Semana Santa y Pascua.

El presidente del programa mencionó que tenían más de 120 empleados, pero la baja actividad desde que inició la pandemia propició que se recortara a 50%, porque era insostenible tener una nómina grande en cada hotel boutique.

Indicó que aun bajando costos, después de que se levantó el confinamiento voluntario en agosto pasado, no se ha logrado cumplir con la reactivación del sector, que está en la misma situación que los hoteles convencionales.

“No es ser pesimistas, sino ver la realidad de que el coronavirus trajo consigo una crisis económica de nivel mundial y un miedo colectivo de no querer salir por el momento, sobre todo el turista extranjero optará por empezar a retomar su vida y ya después planear algún viaje a otro país”, apuntó Espinosa López.

Expuso que los huéspedes extranjeros son por lo regular matrimonios de la tercera edad que hacen viajes al menos dos veces al año, y Puebla es uno de los lugares frecuentados, seguidos de hombres de negocios que llegaban para congresos, exposiciones o venían a realizar algún contrato o proyecto.

Obras detenidas

Sobre las inversiones de cuatro hoteles boutique, que iban a representar 140 habitaciones, declaró que se quedaron en stand by al no haber condiciones el año pasado para empezar obras. El tiempo de construcción era de ocho meses, debido a que la remodelación de inmuebles antiguos es tardada porque debe intervenir el Instituto de Nacional de Antropología e Historia (INAH) para supervisar los trabajos.

Indicó que son decisiones difíciles, pero deben acatar la disposición de “mantener la sana distancia” durante esta pandemia, y al tener los establecimientos una atención más personalizada no quedó más remedio que ajustar las actividades.

Puntualizó que no son inversiones pérdidas, pero sí deben esperar a que haya condiciones para trabajar, porque no conviene arrancar actividades y después pararlas un tiempo.

estados@eleconomista.mx