La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) solicitó ya a la Secretaría de Hacienda 21.3 millones de pesos para realizar los estudios de preinversión necesarios e iniciar la ampliación y modernización del Aeropuerto Nacional de Tamuín, en San Luis Potosí, que el mes pasado tuvo su primer vuelo de Aeromar desde la Ciudad de México y está en la lista de prioridades federales.

Los trabajos constructivos en esa terminal, que se estima que rondarán 1,000 millones de pesos y se ejecutarán el próximo año, serán coordinados por el jefe de la Unidad de la Secretaría Técnica de Proyectos de Infraestructura de la Presidencia de la República, Sergio Rubén Samaniego, que junto con José María Riobóo hicieron el anteproyecto del nuevo aeropuerto de Santa Lucía.

En abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó la entidad y se comprometió a mejorar la conectividad aérea para generar mayor desarrollo económico y turístico. Semanas después, el titular de la Secretaría de Turismo, Miguel Torruco, visitó las instalaciones de la terminal que es operada y administrada por Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).

De acuerdo con información oficial, la pista del aeropuerto tiene una longitud de 1,400 m, lo cual permite atender aeronaves hasta del tipo ATR 42, como la de Aeromar, y algunas privadas, además de que no se cuenta con una torre de control.

Una mínima operación

Actualmente, el aeropuerto de Tamuín es el que menos pasajeros transporta de los 19 que integran la red de ASA (1,672 entre enero y agosto pasados, mientras que en todo el 2018 sumó 1,334 usuarios), por lo que no se cuenta con estudios de demanda actual ni proyectada y se tendrá que hacer uno para alinearlo con el plan integral de desarrollo de la huasteca potosina.

También se tendrá que hacer los estudios ambientales, geotécnicos y topográficos, hidrológico y arqueológico. Además de actualizar el plan maestro del aeropuerto que se sumó a ASA en 1965. Toda la información técnica deberá estar concluida en diciembre próximo para iniciar en el 2020 la construcción.

A pesar de la baja actividad, las autoridades consideran que existe un atractivo potencial para el turismo de negocios y de placer.

Antes de decidir ampliar la terminal, el gobierno federal pensó en construir un nuevo aeropuerto en la entidad, lo cual fue rechazado por temas de costo y se optó por la ampliación.

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